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Nicolás Russo criticó al VAR tras la derrota de Lanús ante Boca: “Preferiría que Delfino no nos dirija más”

La reciente derrota de Lanús frente a Boca generó malestar en la institución por diversas razones. Además de perder el partido, que terminó con un gol de Tomás Belmonte en el último instante, el equipo del Sur también se vio envuelto en la controversia por una jugada ocurrida en el primer tiempo. Nicolás Russo, presidente del club, expresó su descontento con la actuación de Germán Delfino, quien estuvo a cargo del VAR, al no haber solicitado una revisión de una falta de Leonel Flores sobre Sasha Marcich. “Yo preferiría que Delfino no nos dirija más”, sostuvo Russo, aunque hizo una distinción entre el desempeño del árbitro principal y el del VAR. “El arbitraje fue bueno. Para mí el árbitro estaba lejos, para eso está el VAR. No lo llamó, listo”, agregó. La jugada en cuestión se produjo a los 11 minutos del primer tiempo. Marcich recibió un pase largo desde el sector izquierdo y, tras tocar el balón, fue impactado de manera contundente por Flores, quien dejó su botín derecho sobre la pierna izquierda de Marcich, cerca de la rodilla. Esto provocó que el jugador de Lanús cayera al suelo, mientras que Dóvalo, el árbitro en el campo, impuso solo una tarjeta amarilla a Flores. Desde la cabina del VAR, Delfino revisó el incidente pero decidió que no había suficientes razones para recomendar una revisión por una posible expulsión. Las imágenes de la jugada muestran contacto alto y una entrada que podría considerarse temeraria. El debate se centra en si la acción implicó la fuerza necesaria para poner en riesgo la integridad física de su oponente, lo que justificaría una tarjeta roja. Es una situación que depende de las interpretaciones posibles. Sin embargo, parece claro que Dóvalo hubiera tenido fundamentos reglamentarios para expedir una expulsión si hubiera optado por esa decisión o si el VAR lo hubiera citado a revisar el monitor. Tras el encuentro, Delfino explicó las razones detrás de la decisión tomada en la cabina. “Nosotros analizamos la acción en la cabina. Vimos que el jugador de Boca va de costado, ambos con las piernas en el aire, golpea con el taco del botín, no es un golpe pleno, es una fuerza media, además el jugador de Lanús se levantó 40 segundos después sin necesitar atención médica”, indicó. Además, agregó: “Ahí te das cuenta que el golpe no tuvo la fuerza de lo que parece en una sola cámara lenta que muestra el impacto. Ojalá se publique el audio de nuestro análisis. Pueden estar de acuerdo o no, son jugadas grises”. Esta explicación resalta el porqué de la ausencia de intervención. Para que el VAR convocara a Dóvalo, debían considerar que la tarjeta amarilla era un error claro y obvio ante una situación que merecía expulsión. Delfino determinó que no se alcanzaba ese umbral y así decidió no recomendar una revisión. La controversia sobre la jugada se convirtió en uno de los ejes centrales de un partido que, durante gran parte del tiempo, fue poco emocionante y parecía avanzar hacia un empate sin goles. Sin embargo, la dinámica cambió en el tiempo de descuento. A los 46 minutos del segundo tiempo, Álvaro Montero hizo una atajada clave para evitar que Lanús anotara y, en una rápida contra, Boca logró el 1-0 gracias a un gol de Tomás Belmonte. De esta manera, el equipo local se llevó los tres puntos en un final agónico, mientras que Lanús dejó la Bombonera con un sentimiento de frustración, no solo por el gol recibido en los últimos instantes, sino también por la jugada polémica de Flores sobre Marcich que continuó generando debate horas después.