Nicolás estuvo seis años alejado de las competencias en monopostos y su destacada actuación en el Endurance le abrió las puertas a la Fórmula 2, de la mano del equipo Van Amersfoort Racing (VAR), perteneciente a la familia Villagómez. A pesar de su salida anticipada del campeonato, que se produjo tres fechas antes del cierre, su vínculo con el equipo se mantiene en excelentes términos. “Fue una combinación de cosas. Tuvimos algunas carreras difíciles debido a los problemas para aprovechar al máximo el potencial del auto. Esa situación se volvió repetitiva y complicó notablemente nuestra temporada”, explicó el piloto de 25 años.
“Decidimos retirarnos en buenos términos, creyendo que era lo mejor para todos. Estoy muy agradecido a la familia Villagómez, que me apoyó mucho y me trató como parte de la familia. Aprecié también el respaldo de mi compañero Rafa”, enfatizó Varrone.
Sus actuaciones iniciales sorprendieron. En su debut en Australia, lideró la segunda carrera, finalizó cuarto en la Sprint en Miami y sexto en la carrera principal en Canadá, donde incluso peleó por la pole position. También tuvo buenas largadas y se destacó por sus adelantamientos en Bélgica.
“Las primeras carreras fueron las que mejor me sentí, aun siendo un poco outsider. Me sentía más seguro en un fin de semana típico de Fórmula 2 y con el auto ya me estaba acostumbrando”, reflexionó.
“Hubo carreras muy positivas en las que todo fluyó de manera más sencilla, aunque nada es fácil en un auto de carrera. Después de algunas complicaciones, en Miami, mi segunda carrera en Fórmula 2, realmente llegué a sentirme en sintonía con el auto, lo mismo sucedió en Canadá y Spa-Francorchamps. Tenía perspectivas de ganar en esas competencias, pero la única bandera roja del año llegó en Spa”, recordó con cierta frustración.
“Sin embargo, en las últimas cinco carreras, la situación cambió. Todos parecían experimentar un gran salto de agarre al cambiar de goma dura a blanda, y nosotros no logramos ese mejor rendimiento, lo que nos hizo clasificar atrás”, admitió.
Durante las últimas fechas, los problemas continuaron, incluido el desgaste de neumáticos. “Hubo carreras en las que la degradación fue severa, y aunque tuvimos buenas largadas, siempre nos vimos condicionados por partir desde atrás”, explicó.
A pesar de las dificultades, también enfrentó algunas sanciones, algunas más justas que otras. En Mónaco, por ejemplo, tuvo que cortar la primera curva para evitar un accidente y si bien no ganó posiciones, recibió una penalización. “Hubo errores de mi parte, como en la clasificación en Madrid donde colisioné, y también toques que me afectaron, como el de Kush Maini que me llevó a retirar en una de las pruebas en la capital española”, añadió.
Aun así, reflexiona pensando que “todo ocurre por una razón, y acepto que no se cerrara de la mejor manera. Lo esencial es aprender de las pequeñas experiencias que fortifican a un deportista, como saber que estuve a la altura, a pesar del contexto y el gran cambio. Pero siempre deseo más. Hay que aceptarlo y seguir luchando”.
El piloto confesó que “perdí dinero al competir en Fórmula 2. Quizás algunos piensen que, por participar ahí, gané algún ingreso, pero renuncié a un contrato muy lucrativo en el Endurance. No solo fue una pérdida económica, sino que también perdí la oportunidad de participar en carreras importantes. No lo hice por dinero, sino por el desafío y lo que significaba para mí esa oportunidad. En lo económico, no fue lo mejor y resigné mucho”.
A lo largo de la conversación, se evidenció que Varrone deseaba compartir sus sentimientos. “Lo que hice no fue por fama ni por dinero. No sumaba ingresos, sino que fue un gran desafío. Sentía que podía lograrlo, quería probarme, es un reto personal. Me planté a luchar en una situación difícil, sin usarlo como excusa, sino como motivación”, afirmó.
No se arrepiente de haber tomado la decisión de correr en la Fórmula 2. “Con el diario del lunes uno puede decir que no salió como esperaba, pero, ¿y si hubiera salido bien? Esas son preguntas que persisten. Estoy aquí por la pasión por esta actividad. Comencé a competir por amor a los autos y aceptar esta opción fue fundamental; no sabía si tendría otra oportunidad”, explicó.
Reconoció que tuvo que realizar cambios significativos en su vida, entrenamiento y estilo de manejo. “Tenía muy adaptada una forma de conducir y aquí debía aprender desde cero en poco tiempo. Eso fue lo que me impulsó a exigirme más”, comentó.
Un desafío para un deportista de alto nivel implica embarcarse en situaciones complejas, como lo hizo Varrone. “Quise demostrarme que podía y considero que, cuando tuve el auto en condiciones, lo logré. Esta oportunidad apareció de manera inesperada y decidí aceptarla. No es agradable estar en esta situación, pero con lo que he enfrentado antes en mi carrera, esto es solo un bache que superaremos”, aseguró.
Reconoció que no podría haber vivido tranquilo desconociendo qué habría sucedido si no hubiese intentado correr en la Fórmula 2. “Era una ocasión única. No podía pasar el resto de mi vida pensando: ‘¿y si…?’”, concluyó.
Respecto a su futuro, es precavido. “Por ahora no hay nada concreto, pero hay varias posibilidades abiertas y estamos evaluando qué es lo mejor a seguir adelante”. Se anticipa que es probable un regreso al Campeonato Mundial de Endurance (WEC) y sumarse a un equipo oficial en la clase Hypercar.
Nicolás Varrone se quedará unos días más en Argentina antes de viajar a Estados Unidos para participar en la última fecha de IMSA con un Corvette, ya que es piloto oficial de una reconocida marca automotriz. Esto será el 3 de octubre en la carrera Petit Le Mans de 10 horas en Road Atlanta. Volverá a un entorno donde siempre se sintió a gusto, aunque este año decidió salir de su zona de confort en busca de su mayor sueño. Independientemente de si logra llegar a la Fórmula 1, ya ha cosechado un importante aprendizaje.