El informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), realizado por un equipo de analistas, señala que tanto el trigo como la soja han alcanzado sus niveles más altos en más de dos años, mientras que el maíz también ha mostrado signos de recuperación.
Particularmente, el trigo ha sido el cultivo que más rápido se ha ajustado a las circunstancias del mercado. En Chicago, su cotización llegó a 259 dólares por tonelada, el precio más alto desde principios de 2023, con un aumento acumulado de entre 7% y 9% desde el inicio de julio.
El deterioro del entorno geopolítico ha sido el principal catalizador de este movimiento. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán ha elevado el riesgo asociado a las rutas comerciales, mientras que el conflicto entre Rusia y Ucrania ha generado complicaciones adicionales para el comercio agrícola en la región del Mar Negro.
El cierre temporal del estrecho de Kerch ha dificultado la exportación de productos desde Rusia, uno de los principales exportadores de trigo a nivel mundial. Esta situación llevó a la consultora Sovecon a ajustar sus proyecciones, disminuyendo en un 25% su estimación de exportaciones rusas para el mes de julio.
Asimismo, la producción en Europa enfrenta desafíos. Las altas temperaturas y la falta de agua han afectado las cosechas en Francia, resultando en revisiones a la baja en la producción en toda la región.
En Argentina, el repunte internacional se ha reflejado en las cotizaciones locales. Los contratos con entrega en diciembre de 2026 y enero de 2027 han alcanzado sus máximos anuales, lo que ha incentivado una fijación anticipada de precios multiplicando por ocho el promedio de las semanas anteriores.
El maíz también ha experimentado una sólida recuperación durante el mes de julio, impulsado por una combinación de factores tanto locales como internacionales. Hasta el momento, la cosecha ha alcanzado el 78% del área sembrada, con un rezago de 9,1 puntos porcentuales en comparación con los últimos cinco años, debido a las lluvias y la alta humedad de los granos.
A pesar de estos retrasos, la demanda externa se mantiene en niveles firmes. En la primera semana de julio, los compromisos de embarque alcanzaron 3,4 millones de toneladas, y las exportaciones podrían superar los 4,8 millones, constituyendo uno de los mayores registros del año.
Esta presión en las exportaciones también se ha visto reflejada en los precios. El valor pizarra del maíz subió a 190 dólares por tonelada, mientras que en Chicago el precio alcanzó los 182,4 dólares, un aumento desde los 165 dólares registrados a principios del mes.
A nivel global, la incertidumbre en Europa también contribuye a la situación actual. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha recortado su proyección de producción de maíz para la Unión Europea, elevando las necesidades de importación en el bloque, mientras que las condiciones de los cultivos en Francia son muy inferiores a las del año anterior.
Por otro lado, la soja también ha recibido un sólido impulso del mercado energético. El repunte en los precios del petróleo, que superó los 90 dólares por barril por el conflicto en Medio Oriente, ha mejorado las perspectivas para la producción de biodiésel, disparando la demanda por oleaginosas.
En este contexto, la soja alcanzó un precio de 455 dólares por tonelada en Chicago, el nivel más alto registrado en más de dos años. A diferencia del trigo, la oleaginosa ha contado con un respaldo adicional desde la demanda. Según información del USDA, China ha adquirido 2,26 millones de toneladas de soja estadounidense para la campaña 2026/27, en un entorno donde las exportaciones norteamericanas son relativamente bajas y la demanda interna compite fuertemente por la mercadería disponible.
Para la Bolsa de Rosario, este renovado interés comprador ha ocasionado que los precios de la soja superen los niveles observados en la primera mitad del año. Además, la administración de Trump ha introducido un nuevo esquema de aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo tasas adicionales de entre 10% y 12,5% para productos de 60 socios comerciales.
Argentina se ha visto afectada por el arancel adicional mínimo del 10%, aunque varios productos estratégicos, como la carne bovina, el petróleo crudo y el carbonato de litio, están exentos. Sin embargo, otras exportaciones, como el vino fraccionado y la miel, estarán sujetas a este nuevo esquema. La BCR señala que la combinación de conflictos geopolíticos, problemas climáticos, restricciones logísticas y nuevas barreras comerciales genera una elevada incertidumbre sobre el comercio mundial de granos, que explica una parte importante de la recuperación de las cotizaciones internacionales en las últimas semanas.
