Además, es posible que uno de estos empresarios también asuma el control del agua y las cloacas, a través de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA).
Desde 2021, José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti son los propietarios de Edenor, la histórica empresa dedicada a la distribución de energía eléctrica en el norte y oeste del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Adquirieron la compañía por 100 millones de dólares a Pampa Energía, dirigida por Marcelo Mindlin, en medio de la pandemia, cuando las tarifas estaban desactualizadas y las perspectivas eran adversas.
La estrategia consistía en que el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa aumentara las tarifas y renegociara las deudas de la distribuidora con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa). El resultado fue favorable para sus intereses: lograron implementar ambos objetivos.
Para 2024, bajo la administración de Javier Milei, modificaron su estatuto social para diversificarse en otras actividades relacionadas con el sector energético, en un contexto marcado por las privatizaciones y la salida de varias multinacionales del país.
Actualmente, Edenor cotiza en el mercado por más de 550 millones de dólares y recientemente adquirió a la petrolera YPF, en su mayoría estatal, el 70% de las acciones de Metrogas por 780 millones de dólares. Sin embargo, la transferencia dependerá de la autorización del gobierno para extender la concesión de la distribuidora de gas natural hasta 2047, añadiendo 20 años al contrato original.
Con anterioridad, la empresa suiza Mercuria, asociada a Manzano, adquirió la refinería de Shell y sus casi 900 estaciones de servicio por 1.420 millones de dólares. Edenor participará con un porcentaje de entre el 30% y el 40% en esta operación, aunque hasta ahora no ha formalizado su ingreso en las operaciones, que hasta el pasado mes estaban en manos de la brasileña Raízen.
Ahora, con la presentación de ofertas para hacerse con el 90% del paquete accionario de AySA, Filiberti busca completar el círculo de servicios públicos. El empresario es propietario de Transclor, un proveedor de cloro de AySA, y como accionista de Edenor, tiene a esta última como su principal cliente industrial.
Transclor posee una participación minoritaria en el consorcio liderado por la constructora Rowing, dirigida por Walter Román, que propone un pago aproximado de 500 millones de dólares.
Esta concentración de diversos servicios públicos bajo la misma propiedad no había ocurrido en esta magnitud desde 1992, cuando todos eran gestionados por el Estado nacional. Sin embargo, en algunos segmentos de los sectores eléctricos y de gas, las mismas agrupaciones empresariales se repiten como generadoras, transportistas y distribuidoras. Aunque la integración vertical está prohibida, estas empresas participan en múltiples negocios sin poseer control total.