Economía

El ‘modelo Shenzhen’: el proceso que transformó una aldea pesquera en una potencia económica

La trayectoria de Shenzhen se presenta como un destacado ejemplo de los experimentos implementados por el Partido Comunista chino desde inicios de la década de 1980, enmarcados en su política de apertura hacia una economía de mercado. Esta iniciativa redefinió las normas para la región, convirtiendo una pequeña aldea pesquera con escasos habitantes en una de las 20 ciudades con las economías más robustas a nivel mundial.

El ministro de Economía, Luis Caputo, trajo a colación el nombre de Shenzhen en un discurso pronunicado en el Palacio Libertad, donde defendió su plan económico. Durante su alocución, mostró un fragmento de una conversación entre los periodistas Diego Iglesias y Ernesto Tenenbaum, que ilustraba el plan del Partido Comunista chino para Shenzhen, el cual incluía reducciones impositivas, simplificaciones aduaneras y un sistema de incentivos a las inversiones provenientes de China continental, así como de Hong Kong y Taiwán.

“Cambien Shenzhen por Argentina y es exactamente lo que estamos haciendo. Lo único que habría que agregar a lo que dijo es que esto funcionó en China y en cualquier país que lo haya hecho. Y eso es lo que estamos haciendo acá, no estamos reinventando la rueda, simplemente aplicando lo que sabemos que funcionó en todos lados del mundo”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda.

En agosto de 1980, la administración china bajo la dirección de Deng Xiaoping estableció en Shenzhen una de las primeras Zonas Económicas Especiales (ZEE), junto a otras en Zhuhai, Shantou y Xiamen. Esta decisión se inscribió dentro de la política de reforma y apertura que impulsó el Partido Comunista, buscando mitigar la pobreza extrema y acelerar el desarrollo económico en comparación con naciones vecinas como Japón y Corea del Sur.

El propósito esencial fue experimentar con políticas económicas más flexibles, atraer capital extranjero y abrir una puerta al exterior. Esta iniciativa tuvo lugar en un área específicamente delimitada y alejada de los principales focos de poder político.

A nivel general, las empresas establecidas en la zona se beneficiaban de un impuesto a la renta del 15%, inferior al que se aplicaba en el resto del país, donde podía alcanzar hasta el 50%. Además, se otorgaron exenciones arancelarias para maquinaria y materias primas, derechos de uso de terrenos por plazos de hasta 50 años y mayor autonomía en la aprobación de proyectos de inversión.

Este modelo facilitó la creación de inversiones en forma de empresas conjuntas, algo poco habitual en una economía de este tipo, y planteó ciertas exigencias, como la necesidad de fomentar actividades productivas con bienes destinados a la exportación y al ingreso de divisas. Así, comenzaba a tomarse forma la característica predominante de la economía china en la actualidad.

Antes de 1980, Shenzhen contaba con aproximadamente 30.000 habitantes y funcionaba principalmente como una zona agrícola y pesquera, mientras que Hong Kong, bajo el protectorado británico, goza de un desarrollo notablemente más avanzado.

La creación de la ZEE promovió un flujo migratorio constante desde otras provincias chinas, y a finales de 2025, Shenzhen contaba con 18,25 millones de residentes permanentes, según datos oficiales. La gran parte de la población actual se trasladó después de 1980 o es descendiente de estos migrantes, con una edad promedio de 32,5 años, una de las más bajas entre las principales ciudades chinas.

Entre las empresas de renombre global que emergieron en Shenzhen gracias a este régimen se encuentran varias reconocidas.

A pesar de que las comparaciones con modelos de impulso productivo en Argentina son tentadoras, el régimen de ZEE chinas es más comparable a la estructura industrial fueguina, la cual presenta limitaciones geográficas y sectoriales. En contraste, el RIGI no delimita regiones, pero sí actividades y montos de inversión.