Economía

Reflexiones irónicas sobre la situación de Milei

Lamentablemente, Javier Milei enfrenta una situación compleja, pero también nosotros nos encontramos en una situación aún más difícil. ¿Cómo permitimos que Milei llegara a este punto? Es una pregunta que muchos se están planteando. Hace apenas un mes, Javier Milei celebraba el dato de inflación mayorista correspondiente a julio, que el INDEC había colocado en 0,8. En ese momento, él no dudó en compartir su alegría en las redes sociales, afirmando que julio había comenzado con un 0.

Por su parte, Caputo, con un aire de cinismo, también afirmó que esa cifra era la variación más baja registrada para julio desde 2019. Aunque ese 0 representaba una verdad engañosa, ya que su objetivo era mostrar que la tan ansiada inflación cero, aunque no fuera real, había llegado.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba Milei. El 0 que tanto celebró duró solo un mes, ya que el INDEC acaba de informar que en agosto la inflación mayorista se disparó al 2,1. Esta cifra, que supera el 0,8 anterior, representa el índice mensual más alto desde mayo. Los productos locales aumentaron un 2,1, mientras que los importados lo hicieron aún más, con un incremento del 2,9.

No quiero ni imaginar la reacción de Milei al conocer estos números, posiblemente frustrado, gritando en Olivos como en una escena de desesperación. Se cuestiona la tranquilidad que antes reinaba en ese lugar. Es como si Milei estuviera gritando que esto se le hace a propósito.

Cabe mencionar un aspecto que podría incomodar a Milei respecto a su celebración de julio: una de las razones por las cuales el índice mayorista alcanzó aquel 0,8 fue la caída de los precios del petróleo. En julio, el petróleo crudo y el gas disminuyeron un 9,2, restando casi un punto al índice general. Esto fue un factor decisivo en la obtención de ese número que tanto le gustó.

Ahora, la situación ha cambiado drásticamente. En agosto, el petróleo crudo y el gas aumentaron un 8%, lo que significó una contribución de 0,71 al índice. Este fue el elemento con mayor influencia en la inflación mayorista del mes.

Es importante recordar que, cuando los precios del petróleo cayeron, Milei celebró el 0,8. Ahora, que esos precios han subido y, en consecuencia, el índice ha registrado 2,1, queda claro que la situación de julio dependía de precios volátiles.

¿No se daba cuenta Milei de la fragilidad de su afirmación? Además, durante varios meses, ha utilizado el comportamiento de los precios mayoristas como un indicador de lo que podría ser la inflación al consumidor. Incluso, al ver el 0,8, lo conectó con su previsión de una inflación que comenzaría con un 0. Pero los expertos alertan sobre un punto clave: los índices mayoristas y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) son diferentes y no se trasladan automáticamente uno al otro.

Hoy, nos encontramos con dos cifras en agosto: inflación minorista de 1,7 e inflación mayorista de 2,1. Se desvaneció el 0,8. Ninguna de ellas empieza con un 0. El IPC de agosto, por su parte, se situó en 1,7, el registro más bajo del año. En solo ocho meses, la inflación mayorista se ha acumulado en un 19,1 y, en el contexto de un año, ha crecido cerca de un 30.

Hace 30 días, el gobierno celebró el 0,8 como un triunfo político, y el siguiente dato fue 2,1. El inconveniente de festejar una cifra es que puede llevar a una percepción distorsionada de la realidad.

El gobierno carece de datos confiables. Y es injusto que Milei, en su frustración, le descargue su malestar al pobre Conan, quien no merece esa carga.

En nombre de todos, incluso por Conan, vale la pena seguir adelante. No puede haber pausa en la vida.