Esta decisión de pivotar surge en un contexto de cambios profundos en el negocio tradicional, lo que llevó a la empresa a explorar nuevas oportunidades en un mercado en el que la robótica está empezando a arraigarse en diversos sectores como restaurantes, fábricas, hospitales, aeropuertos y otros entornos laborales.
Nora Palacios nos compartió cómo ha sido este proceso de reconversión, las barreras que aún subsisten para la adopción de estas tecnologías en Argentina y su confianza en que la robótica colaborativa tomará un papel protagónico en los próximos años.
En la entrevista, Palacios detalla el uso de los robots colaborativos, que se están aplicando en distintas funciones. “Estos robots colaborativos sirven para servicios, para la parte gastronómica, para traslado de papeles, todo lo que sea colaborativo. Después tenemos toda la línea de limpieza, que son trapeadores, barredoras y aspiradores. Son para industrias grandes, con una superficie de prácticamente mil metros cuadrados para cubrir”, explica la empresaria.
La principal función de estos robots es facilitar el trabajo humano, permitiendo a los trabajadores concentrarse en actividades que requieren mayor atención, en lugar de tareas repetitivas y aburridas. A pesar de sus beneficios, la implementación de estas innovaciones enfrenta un desafío cultural. “Es una innovación, es algo nuevo y tienen que acostumbrarse a verlo y, además, animarse a dar el paso. No es fácil”, reconoce.
La adopción de robots en el sector gastronómico ha sido promiscua. Palacios afirmó que la recepción hacia los dispositivos ha sido muy positiva. “Tienen la particularidad de que te alcanzan hasta la mesa. Los pueden llamar desde el mostrador de despacho, te alcanzan hasta la mesa y, lo que sí, en la mesa tenés que tomar el servicio y ponerlo vos en tu mesa. Pero los mozos lo reciben muy bien porque muchas veces los ayudan a servir mesas grandes, donde tienen ocho o diez comensales y ellos no pueden llevar en las bandejas todo, entonces cargan en los robots y los acompañan hasta la mesa”, detalla.
El público ha mostrado entusiasmo, disfrutando de la novedad que ofrecen estos robots, y quienes los ven como una atracción adicional para los locales comerciales. Sin embargo, Palacios destaca que la prioridad para los dueños de negocios no es reducir costos, sino aumentar las ventas. “Es muy distinto no tenerlos a tenerlos”, subraya.
Counter, además de incursionar en el rubro gastronómico y en servicios de limpieza, ha iniciado diálogos con sectores como los aeropuertos y hospitales. Actualmente están trabajando en un modelo de robot que permitirá la recolección de residuos, diseñado para operar en espacios como universidades o aeropuertos, diferenciando entre reciclables y basura común.
Respecto a las barreras para la adopción de estas tecnologías, Palacios señala la dificultad que enfrenta el empresario argentino a la hora de invertir. “El dinero. La inversión. Les cuesta mucho el tema del revenue, de ver cuál va a ser el retorno de esto, el ROI, cómo van a recuperar esa inversión”, explica. Aunque en limpieza los beneficios son más evidentes, los robots colaborativos requieren de un análisis detallado para conocer los beneficios económicos que traerán. “Si tuvieran claro que en un año recuperan todo el capital, estarían dispuestos. Pero es un poquito más difícil. Yo creo que el año que viene va a ser el despliegue total de esto y van a despegar muy rápidamente”, prevé.
¿Cuáles son los motivos para anticipar un despegue en 2024? Según Palacios, este año ha sido sobre todo de concienciación. “Todos lo están viendo, lo están evaluando, es como que lo están testeando. Pero ya hay mucha gente que dice que van a empezar en enero o febrero, cuando volvamos de vacaciones. Fue un año duro, es un año duro y todo el mundo necesita proyectar”, reflexiona.
En cuanto a la comparación internacional, Palacios asegura que la Argentina adoptará la robótica de manera paulatina. “No va a ser una adaptación rápida, pero tenemos el tiempo para esperar. En el mundo ya están instalados. Los vemos en todos lados. Los restaurantes de Europa están totalmente atendidos por robots, ya sea en China, en Singapur o en Estados Unidos. Los ves por la calle haciendo las entregas de pedidos. No tienen ningún problema con eso y están aceptados en todos lados”, dice.
La inteligencia artificial también ha irrumpido en el ámbito de la robótica, permitiendo una mayor sofisticación en las máquinas. Palacios opina sobre el impacto de esta fusión: “Yo personalmente no lo tengo evaluado todavía en la empresa. No sé qué vamos a traer. Lo que tengo claro es que vamos a traer, en cuanto estén disponibles para Argentina, algún humanoide. Pero las funcionalidades van a depender mucho de lo que nos pidan, de lo que se adapte y de lo que nosotros queramos que realmente haga en todo momento”.
Acerca de la incorporación de humanoides, Palacios aclara que la intención no es desplazar a los trabajadores, sino complementarlos. “El humanoide que nosotros comercialicemos va a ser colaborativo. No quiero que desplace a nadie. Tiene que colaborar, tiene que ser alguien que se incorpore a la tarea diaria de los trabajadores y que les permita, como te dije antes, no realizar tareas aburridas, agotadoras o repetitivas”, añade.
En el ámbito de la robótica especializada, Palacios reconoce que ya existen robots que desempeñan funciones específicas, como en la industria automotriz, donde los brazos robóticos se utilizan en tareas que antes eran perjudiciales para los trabajadores. “Todo eso lo está haciendo la robótica y está muy bueno porque ahí es ampliamente colaborativo: está sacándole peligro al ser humano”, indica.
La historia de Counter es un reflejo de su capacidad para adaptarse a los cambios en el entorno. Después de 40 años de trabajo en la gestión de efectivo, y ante la disminución de su uso, la empresa decidió explorar nuevos horizontes para mantener su operatividad. “Aquí abrimos, así, como gestión de efectivo. Nos apasiona, nos apasiona aún todo lo que sean máquinas clasificadoras, aceptadores, recicladores. Pero había una situación que se generó de una bajada de efectivo muy fuerte. Los bancos empezaron, entre los encajes y la falta, la sequía de plaza que hubo, y fue muy difícil poder seguir con el recuento que había”, explica Palacios.
La empresa buscó alternativas innovadoras sin despedir personal. “De ninguna manera quisimos despedir gente para adaptarnos a las circunstancias. Así que había que defender esos puestos de trabajo y buscar algo que pudiera ayudarnos a salir, como habíamos salido todos estos años”, agrega. Desde 2008 hasta 2024, Counter experimentó un crecimiento sostenido, expandiéndose de 45 a casi 900 metros cuadrados.
Con cuatro décadas de experiencia, la empresa utilizó su capacidad técnica para buscar productos que pudieran revitalizar la operación. Según Palacios, la búsqueda culminó en la EuroShop de Düsseldorf, Alemania, donde el último día del evento fue impactada por un robot que le entregó un café. “Le dije: ‘Acá está lo que quiero. Esto es lo que nos vamos a llevar de acá'”, recuerda. En un lapso de 30 días, Counter realizó su primera importación y comenzó a trabajar en la nueva unidad de robótica.
Sin embargo, el camino hacia la comercialización de estos productos no ha sido sencillo. “Demora tiempo, porque el cliente todavía es reticente. Todavía están viendo qué hace, qué puede hacer, si se puede implementar esto o aquello. El cliente todavía tiene su conducta de expectativa y lleva tiempo”, admite.
En este proceso de reconversión, Palacios comparte la lección que ha aprendido tras años de trayectoria como empresaria. “El empresario argentino es resiliente. Y realmente, en mi experiencia, nunca hay que quedarse. Nunca hay que quedarse, nunca hay que asustarse de todo. Se sale con mucho trabajo, con mucha pasión. De todo se sale y a veces no es fácil”, reflexiona.
“A veces tenés muchos tropiezos, pero a nosotros nos ha tocado, creo, todas las variables. Nosotros tuvimos desafíos, hiperinflación, convertibilidad, corralito, todo. No nos faltó nada. Pero de todo hemos podido salir, hemos sorteado todos esos problemas y hemos podido salir”, concluye.
Para el segundo semestre de 2024, las expectativas de Counter son optimistas. Palacios sostiene que la situación ha mejorado respecto del primer semestre y prevé un crecimiento del 7% en comparación con el año anterior. La pyme está enfocada en desarrollar su unidad de robótica, con la esperanza de que este nuevo enfoque brinde satisfacciones al empresariado argentino en el futuro próximo.