El sangrado nasal es un problema frecuente en la vida diaria y está rodeado de numerosas creencias erróneas. Una de las más difundidas es la idea de inclinar la cabeza hacia atrás para evitar que la sangre salga por las fosas nasales. Sin embargo, Tartaglione aclara que este procedimiento es inadecuado y potencialmente peligroso. ‘La cabeza, si te sangra la nariz, la tenés que tirar hacia adelante. No hacia atrás, porque te podés ahogar con la propia sangre’, advirtió.
Al inclinar la cabeza hacia atrás, la sangre no cesa de fluir, sino que puede trasladarse hacia la garganta. Por ende, la recomendación del médico es mantener la cabeza en posición hacia adelante, lo que también permite observar si la hemorragia persiste y monitorear su evolución en los minutos siguientes.
En cuanto a cómo detener el sangrado, tras colocar la cabeza hacia adelante, Tartaglione sugirió aplicar presión con los dedos sobre la nariz. ‘Si te sangra, te hacés presión diez minutos’, explicó. Es necesario sostener la compresión durante todo ese tiempo para verificar si el sangrado se detiene; no es suficiente con presionar unos segundos y soltar. Además, el médico estableció un parámetro claro para cuando se debe buscar asistencia profesional: ‘Si a los diez minutos no paró de sangrar, tenés que consultar’, concluyó.