Recientemente había publicado un uniforme de la Wehrmacht nazi, correspondiente a la Segunda Guerra Mundial. En la imagen, además del uniforme, se podía observar una gorra de las SS adornada con la icónica calavera conocida como totenkopf.
Este posteo llamó la atención de la Justicia federal de Quilmes, que, bajo la dirección del juez Alberto Recondo, abrió una causa por actos discriminatorios, en virtud de la Ley 23592, que penaliza la propaganda racista entre otros delitos. Así, la Dirección de Contraterrorismo de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos recibió la orden de investigar a “Martinsohn” y llevar a cabo un allanamiento en su domicilio.
El operativo reveló un pasillo empedrado con un diseño que evocaba cruces esvásticas. Además, se hallaron numerosos objetos: dos gorras de la SS, más de cuarenta parches y fajas con esvásticas, chaquetas militares y un casco alusivo a las fuerzas alemanas de la guerra, junto a una edición en español de Mein Kampf de Adolf Hitler, dos dagas decoradas con esvásticas y una enciclopedia dedicada a uniformes nazis. La autenticidad de estos objetos, si son originales o réplicas, se determinará mediante un análisis histórico.
En el allanamiento también se encontraron varias armas: una pistola Zonda calibre .22, una Walther calibre .25, un revolver calibre .38, dos revolver Colt de calibre .38 largo, una carabina y más de 200 balas, así como dos teléfonos móviles que serán sometidos a peritajes.
Martínez permanece en detention bajo comunicación.
Este hecho se suma a una serie de incidentes en los que se entrelazan el interés por las armas y la historia militar con la memorabilia nazi y discursos de odio que se difunden en la clandestinidad. Hace dos décadas, un casco de las SS podía alcanzar hasta 15 mil dólares entre ciertos sectores de este mercado. Un caso destacado es el de un anticuario que en 2017 fue allanado en Beccar, encontrando un material que superaba al de “Carlos Olivares”. En ese operativo, se descubrió el mayor lote de objetos nazis en la historia argentina, con 75 artefactos, incluyendo bustos de Hitler, estatuillas de soldados de la SS y medallas como la Cruz de Hierro, todos adornados con esvásticas.
El interrogante que surge es si poseer memorabilia nazi constituye un acto de propaganda. Esta mirada ha sido utilizada en anteriores procedimientos relacionados con material del Tercer Reich. En el caso de Martínez, la intención de comercializar estos artículos podría tener graves repercusiones legales.
Por su parte, Olivares no fue acusado de este delito específico, pero se encuentra a un paso de un juicio oral tras el rechazo de varios recursos de su defensa por parte de la Cámara Federal de Casación Penal, en relación a acusaciones por contrabando de mercancías y sobornos para eludir controles aduaneros.
