En mayo, el costo de la construcción medido en dólares experimentó un aumento del 1,6%. Este aumento interrumpió una tendencia positiva que había permitido una disminución acumulada del 6,7% en lo que va de 2025, generando presión sobre la rentabilidad de las obras, según datos del último informe de Zonaprop.
La diferencia con el punto mínimo alcanzado durante la pandemia es notable: actualmente, construir cuesta 3,5 veces más que en 2020, cuando la fuerte devaluación del dólar y la caída en la actividad económica habían creado un entorno propicio para iniciar proyectos.
El índice de costo de la construcción (ICC) en la Ciudad de Buenos Aires señala que el valor promedio por metro cuadrado se sitúa en $1.463.247 más IVA. Con este valor de referencia, la construcción de una casa económica de 60 m2 requiere una inversión aproximada de US$63.000. Sin embargo, este índice no incluye el costo del terreno, honorarios profesionales, impuestos, permisos, gastos administrativos ni la utilidad del desarrollador. Al incorporar estos elementos, el presupuesto final puede comenzar en US$86.000 e incrementarse según el nivel de terminaciones y equipamiento.
En el último mes, el ICC ha experimentado un incremento del 3,1%. Los mayores aumentos se registraron en mano de obra con un 5,2%, seguido por los materiales con un 1,5% y los gastos generales con un 2,4%.
Elementos como el hierro, cemento, hormigón elaborado, ladrillos y aberturas son fundamentales en una vivienda tradicional. A estos se suman las instalaciones eléctricas y sanitarias, pisos, revestimientos y carpinterías, cuyos precios también han continuado en ascenso debido al contexto inflacionario.
Los precios de los materiales básicos requieren una revisión constante de los presupuestos. Por ejemplo, el costo de una bolsa de cemento Portland de 50 kilos oscila entre $9.000 y $15.000, mientras que una bolsa de cal de 30 kilos se encuentra alrededor de $11.400. El millar de ladrillos comunes varía entre $185.000 y $260.000, y una bolsa de piedra partida supera los $150.000. En cuanto a la arena, una bolsa de un metro cúbico se ofrece entre $40.000 y $55.000, dependiendo de la zona y el proveedor.
A estos insumos estructurales se suman las terminaciones, que pueden impactar considerablemente en el costo final de una vivienda. Un porcelanato de 60 por 60 centímetros se puede conseguir desde $18.000 el m2, llegando a sobrepasar los $34.000 en opciones de mayor calidad. Por su parte, una grifería monocomando para cocina tiene un precio inicial cercano a $46.000 y puede superar los $140.000 en modelos premium.
Por ello, especialistas señalan que no solo es relevante el costo de construcción, sino también la elección de materiales y el momento de compra, dado que las terminaciones suelen explicar gran parte de las variaciones en los presupuestos de casas de dimensiones similares.
Coinciden en que las terminaciones son una de las características que más diferencia las obras. Elementos como griferías, artefactos, muebles de cocina, sistemas de climatización y revestimientos pueden alterar el presupuesto final.
Además, la inestabilidad de ciertos insumos hace necesario revisar continuamente los costos. Por esta razón, el momento de la compra y la posibilidad de acopiar materiales se han vuelto factores clave para mantener controlada la inversión.
Asimismo, está en aumento la demanda por sistemas de construcción en seco y materiales industrializados, que permiten reducir tiempos de ejecución y minimizar desperdicios. A pesar de que la construcción tradicional sigue siendo la más elegida, las nuevas tecnologías se presentan como opciones viables para mejorar la eficiencia y optimizar costos.
Gabriela Correa, arquitecta especializada en proyectos, dirección y ejecución de obras nuevas y remodelaciones, destacó que uno de los errores comunes es comenzar una obra sin una perspectiva integral. “Un buen proyecto permite ordenar prioridades y asignar mejor el presupuesto, con intervenciones que suman valor y se sostienen en el tiempo”, indicó.
Según Correa, avanzar por etapas sin una idea clara del resultado final puede derivar en costos adicionales y soluciones que no satisfacen las necesidades reales de los futuros habitantes de la vivienda. “El diseño, la complejidad constructiva, la ubicación del terreno y las terminaciones inciden directamente en el costo final. Dos casas del mismo tamaño pueden tener presupuestos significativamente diferentes. La clave es concebir el proyecto de manera integral para evitar gastos innecesarios y crear espacios funcionales que se adapten a la vida de cada familia”, amplió.
Alejo Staffieri, gerente de Operaciones y Planeamiento de una compañía dedicada a la construcción, recomendó anticipar la compra de materiales para congelar precios y asegurar stock, además de aprovechar ofertas bancarias y cuotas sin interés. También sugirió incluir entre un 10% y un 15% adicional de materiales para cubrir posibles cortes, roturas y reparaciones futuras, afirmando que “son decisiones que ayudan a mantener los costos bajo control sin sacrificar calidad ni valor inmobiliario a largo plazo”.
En un contexto donde los precios de las propiedades crecen más lentamente que los costos de construcción, edificar una vivienda sigue siendo una alternativa atractiva para preservar el valor y alcanzar la casa propia, aunque esto requiere de una planificación rigurosa y una gestión eficiente del presupuesto. La clave radica no solo en el costo de la construcción, sino en cómo se maneja cada etapa del proyecto, ya que una obra bien planificada minimiza desvíos y genera un activo con mayor valor y menor necesidad de mantenimiento.
