No hay certezas sobre si octubre verá una nueva baja. CyT Consultores anticipó preliminarmente un 1,9%, similar al mes anterior, aunque Fernando Marull se mostró más optimista, sugiriendo que podría descender a 1,7%, el nivel más bajo registrado en junio y agosto de este año. El seguimiento de los precios de los alimentos será fundamental para prever cómo se comportará la cifra de este mes.
Para el Gobierno, los datos inflacionarios son cruciales de cara a las elecciones de 2027. Actualmente, la inflación interanual se sitúa en 33,4%, pero el objetivo es lograr una reducción notable en el próximo año. Mantener o bajar un poco más estos índices permitiría que la cifra anual descienda hacia el 20% en el transcurso de doce meses.
Dentro de un año, se conocerá la cifra de inflación de septiembre de 2027, que será la última antes de las elecciones. El impacto de estos datos será significativo, especialmente a medida que se acerque la fecha de votación.
Lograr una desaceleración de la inflación interanual resulta de máxima relevancia para Javier Milei, quien ha prometido combatir este fenómeno sin recurrir a congelamientos ni controles de precios. Disminuir del 33,4% interanual al 20% en un año es un desafío considerable, pero no imposible, siempre que el tipo de cambio se mantenga estable, un objetivo clave del equipo económico en este año electoral.
La posible reducción de la inflación genera un efecto positivo al demostrar que el sacrificio del plan económico repercute en menores niveles inflacionarios a lo largo del tiempo. Además, el Presidente ha señalado que esto es esencial para la recuperación del mercado interno. “Nosotros esperamos que el proceso de baja de la inflación continúe, lo que generará una suba de las jubilaciones y de los salarios en términos reales, impactando positivamente en el consumo”, comentó.
Milei destacó que el incremento del consumo, junto con el aumento del crédito hipotecario y la inversión en obras viales derivadas de concesiones, serán claves para favorecer el crecimiento en 2027. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas pronosticaron una inflación del 1,9% para septiembre, coincidiendo con la cifra final, al tiempo que proyectaron un aumento del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre.
Las previsiones para el inicio de 2027 no sugieren una desaceleración significativa: se espera un IPC del 1,6% para enero y febrero, y del 1,7% en marzo. Estas proyecciones indican que la inflación enfrenta obstáculos para trazar una trayectoria descendente más marcada. Aunque se anticipan registros por debajo del 2% mensual, la persistencia de aumentos en ese rango retrasa la posibilidad de cambios que inicien con cero, como ha prometido Milei.
Entre los elementos que podrían influir en el proceso de desinflación se encuentran la evolución de los precios de la energía y los servicios, la estacionalidad de ciertos rubros y las expectativas relacionadas con el tipo de cambio. En particular, la fluctuación del dólar será un factor clave en la formación de precios y en determinar la velocidad de la reducción inflacionaria durante 2027.
Este escenario presenta, además, un desafío para las metas oficiales. El proyecto de Presupuesto 2027 prevé una inflación anual del 18%, lo que equivale a un ritmo mensual acumulado cercano al 1,4 por ciento. Las proyecciones del REM para los primeros meses del año superan esta referencia, reflejando la divergencia entre las expectativas del mercado a corto plazo y los objetivos establecidos oficialmente.