El oficialismo, luego de un encuentro en el que expusieron representantes de cámaras empresariales y quienes se oponen al tratado, consiguió reunir el apoyo necesario de los bloques de diálogo, lo que permitió avanzar en las comisiones de Relaciones Exteriores y de Industria y Comercio.
Con este respaldo, el texto se prepara para convertirse en uno de los temas centrales de la próxima sesión del Senado, que se busca convocar para el próximo jueves.
El tratado, que es administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, permite a los solicitantes presentar una única solicitud internacional de patente que tendrá efectos iniciales en todos los países que forman parte del acuerdo.
Aunque no establece una “patente mundial” ni reemplaza la autoridad de las instituciones nacionales, el PCT unifica el proceso inicial, lo que facilita las gestiones relacionadas con la búsqueda, publicación y evaluación preliminar de las invenciones.
Entre las principales características del tratado se incluye una búsqueda internacional de antecedentes técnicos y, a solicitud del solicitante, un examen preliminar no vinculante que evalúa la novedad, la actividad inventiva y la aplicación industrial de la creación. Esta información resulta esencial para determinar, con suficiente anticipación, las posibilidades de obtener protección antes de avanzar en las etapas nacionales del trámite.
Una vez finalizada la fase internacional, el interesado deberá continuar los trámites en cada jurisdicción seleccionada, presentando las traducciones requeridas, abonar las tasas correspondientes y cumplir con las normativas locales. Cada oficina mantiene la autoridad para otorgar o rechazar la patente solicitada.
Este expediente llegó al Senado después de haber sido aprobado por la Cámara de Diputados el 27 de agosto pasado, donde había quedado parado durante 38 años tras haber sido previamente avalado por el Senado en 1998. El tratado, que fue firmado por Argentina en 1970, ha estado esperando su ratificación desde entonces.
Sin embargo, como la Cámara de Diputados introdujo una modificación al texto original, la iniciativa fue devuelta al Senado para una segunda revisión. Este cambio fue aceptado recientemente por los senadores.
La modificación implica una reserva sobre el Capítulo II del PCT, el cual regula el procedimiento del examen preliminar internacional. Esta instancia es opcional y permite a los solicitantes evaluar de manera anticipada las posibilidades de que su invención sea patentable.
Con esta reserva, Argentina no aplicaría este examen preliminar internacional, y el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) se encargará del análisis completo del trámite en el país.
Durante la discusión en el plenario de comisiones del Senado, se expusieron distintas posturas. Quienes apoyan la adhesión al tratado argumentan que abrirá puertas para la exportación de desarrollos argentinos y facilitará las gestiones iniciales para científicos, pymes, universidades y centros de investigación.
Por otro lado, los sectores críticos expresaron preocupaciones sobre el posible impacto del tratado en los precios de los medicamentos, cuyas patentes podrían quedar bajo condiciones monopólicas. Además, reclamaron que se preserve la capacidad nacional para examinar las solicitudes, una inquietud que se repite en el ámbito de la producción de semillas.
En términos prácticos, el PCT se presenta como una puerta de entrada común para comenzar el proceso en los Estados que han ratificado la iniciativa, sin alterar los requisitos nacionales para patentar según la legislación argentina.
Asimismo, no otorga automáticamente a Argentina derechos que hayan sido concedidos en el extranjero: la autoridad local seguirá evaluando cada solicitud y tendrá la última palabra en cuanto a su otorgamiento.
La adhesión al tratado busca reducir las duplicaciones administrativas, optimizar los procedimientos y ampliar el plazo disponible para que inventores, empresas y centros de investigación definan en qué mercados desean proteger sus desarrollos.
Con el dictamen de comisión ya aprobado, el proyecto ha superado una etapa crucial del debate legislativo y ahora aguarda su tratamiento en el recinto.