Llegando como campeón, Castro enfrentó a Jackson, un ex campeón mundial en dos divisiones, quien dominó gran parte de la noche con una estrategia de pelea bien estructurada. La distancia, movilidad y precisión del estadounidense dificultaron el avance del argentino, quien recibió un castigo considerable y llegó al noveno asalto con el rostro marcado y en una situación desfavorable. La diferencia en el desarrollo era evidente: Jackson conectaba con mayor claridad y parecía encaminado a recuperar el cinturón ya sea por decisión o mediante la intervención del árbitro sudafricano Stanley Christodoulou. El argentino mostraba un notable desgaste físico y enfrentaba serias dificultades para cerrar la distancia.
En este escenario, el desafiante conectó una izquierda que hizo retroceder al campeón contra las cuerdas. Jackson, creyendo tener dominada la pelea, avanzó para finalizarla. Sin embargo, Castro encontró un resquicio en el ataque enemigo. Desde una posición comprometida, Locomotora lanzó una izquierda cruzada que impactó de lleno en la mandíbula de Jackson. El estadounidense cayó de espaldas y se levantó antes de que concluyera la cuenta, pero el rumbo del enfrentamiento ya había cambiado. Aprovechando el momento, Castro intensificó su ataque y derribó a Jackson por segunda vez. El retador se volvió a poner de pie, aunque sin lograr estabilidad, y una nueva ofensiva del argentino provocó una tercera caída, llevando a Christodoulou a detener el combate a los 2 minutos y 34 segundos del noveno asalto.
El testimonio en primera persona de Castro sobre aquella pelea es conmovedor: “Me metía el dedo adentro de la herida, me metía el dedo. Entonces me dice: ‘Chico, no puede seguir más’. Y Don Luis Espada (su entrenador) le dijo ‘dele el round del campeón’ y me dio ese round, el noveno. Salí a pelear el noveno, me pegó acá (se marca el mentón) justo. No pegaba fuerte, tenía manos de algodón. Me fui para atrás, contra las cuerdas, haciéndome el nocaut. Entonces le tiro esta piña para noquearlo y volví así, lo agarré con esta (puño izquierdo). Cuando le pego así, se le dieron vuelta los ojos. Le quedaron blancos”.
Los pormenores de aquel recuerdo, que compartió en el programa PH, son impactantes: “Salí corriendo para el rincón neutral, porque sino el árbitro va, te busca, te lleva al rincón neutral. Entonces empezó a contar. Cuando me da el pase a mí, voy, le pego de nuevo y se cae. Me voy al rincón neutral de nuevo. Cuando le cuenta así, le va a agarrar la cara y yo ya estaba detrás del árbitro. Entonces, cuando me dio el pase hice así, le metí un gancho. Tres caídas. Ya era campeón. Después fui al vestuario y me puse a llorar, veía cómo estaba herido. Tenía una herida acá (ceja derecha), otra acá (ceja izquierda), la boca estaba pegada… Era terrible. Al otro día me levanté y supe lo que era un no vidente porque no veía, tenía los ojos hinchados. Tenía los ojos inflamados”. Además, comentó que la recuperación tras ese combate le llevó seis meses.
Castro logró retener el título mundial mediano de la AMB por nocaut técnico en el noveno asalto, cuando todo parecía indicar una inminente derrota por puntos. Esta secuencia transformó un combate que estuvo dominado por Jackson en una victoria rotunda para la carrera del boxeador argentino. La revista especializada The Ring reconoció este enfrentamiento como la Pelea del Año de 1994, una evaluación que consolidó aún más su lugar en la historia del boxeo. Asimismo, ha sido catalogado como uno de los diez mejores nocauts de todos los tiempos, así como una de las 12 grandes proezas del pugilismo argentino en compañía de otras batallas icónicas como las de Luis Ángel Firpo, Pascual Pérez, Nicolino Locche, Ringo Bonavena y Carlos Monzón, entre otros.
Más allá del resultado final, el combate estuvo marcado por el notable giro entre el control inicial de Jackson y la respuesta de Castro en los momentos finales. El nocaut también reforzó la imagen pública de Roña como un boxeador de gran resistencia y capacidad de recuperación. Con el paso de los años, aquella izquierda en Monterrey sigue siendo la acción más recordada de su carrera profesional y una de las definiciones más citadas al rememorar las grandes remontadas en enfrentamientos por títulos mundiales.