Marull analizó el recorrido del indicador, que pasó de 400 a 800 puntos básicos en los últimos meses, y atribuyó el movimiento a dos factores. “Doscientos puntos se explican por el contexto internacional. Los otros doscientos son Argentina, porque bajó la probabilidad de reelección”, sostuvo. También relativizó la explicación oficial, que adjudica la volatilidad al llamado “riesgo electoral” o a la incertidumbre ante un eventual cambio de políticas: “Están los dos relacionados. Si tu economía está estancada, el riesgo de cambio de políticas sube”.
El economista comparó la evolución del salario real durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Milei en el mes 35 de cada mandato, en relación con las elecciones. Según su análisis, el actual gobierno no puede repetir el ciclo de 2011, cuando Kirchner fue reelegida con el 54% de los votos tras un período de crecimiento sostenido de los salarios. Sin embargo, tampoco enfrenta, a su juicio, las condiciones de 2018, cuando la crisis cambiaria hizo caer un 10% el salario real en el año previo a las PASO de 2019. “Con que llegue estable, llegás competitivo”, resumió.
De cara a las elecciones legislativas, Marull consideró que el Gobierno adoptó una estrategia defensiva: mantener la inflación por debajo del 2% mensual, sostener el tipo de cambio y evitar que la tensión financiera afecte la economía real. “El objetivo es evitar que esta tensión cambiaria y la suba del riesgo país se vayan filtrando en el dólar”, señaló.
El economista describió como “cañita voladora” algunas medidas anunciadas por el Gobierno, entre ellas la flexibilización de embargos y los créditos del Banco Nación para comprar autos. Las ubicó dentro de una estrategia más amplia que también contempla suspender aumentos de tarifas y sostener el tipo de cambio. “No es plan platita, pero comparando con los USD 16.000 millones que se usaron para contener el dólar, está discutido”, afirmó.
Ante la consulta sobre si esa apuesta conservadora podría profundizar la recesión, Marull reconoció que existen alternativas de corto plazo: reducir levemente el superávit fiscal, aliviar la carga del impuesto a las ganancias, bajar los encajes para ampliar el crédito o recortar tributos provinciales como Ingresos Brutos. De todos modos, advirtió: “No vamos a ver cambios radicales de acá a las elecciones”.
Marull también examinó el panorama de la oposición y el posible efecto de distintos candidatos sobre el riesgo país. A su entender, una eventual candidatura de Axel Kicillof generaría una prima de riesgo superior a la de Sergio Massa, por el historial de políticas heterodoxas del gobernador bonaerense. “En la previa, sin conocer sus planes económicos, diría más de 1.000 puntos básicos con Massa y entre 1.500 y 1.800 con Kicillof”, estimó.
Aunque aclaró que esas cifras se apoyan en ideas previas del mercado y no en propuestas concretas, señaló que la situación que reciba el próximo gobierno, cualquiera sea, limitará sus opciones. “Va a heredar superávit fiscal, salario real deprimido, los contratos de Vaca Muerta. Todas las inversiones que estamos escuchando le caen al próximo gobierno. ¿Va a decir que no?”, planteó, en referencia a la dificultad de revertir el cambio de matriz económica impulsado por Milei.
Sobre la posibilidad de que Kicillof y Massa integren una misma fórmula opositora, Marull se mostró escéptico ante la discusión pública, aunque pragmático respecto del desenlace: “Se están peleando, pero porque están negociando. No hay dudas de que van a ir juntos”. En ese escenario, consideró que el perfil del candidato presidencial sería determinante para la reacción de los mercados.