Política

Quirno reafirma la postura argentina sobre Malvinas ante la ONU: ingentes expectativas pesqueras, inversiones en el sector naval y el inminente desarrollo petrolero

El Gobierno argentino se encuentra en la última etapa de preparación para su próxima acción diplomática en torno a la soberanía de las Islas Malvinas, que se llevará a cabo en el ámbito de las Naciones Unidas, el único foro multilateral donde puede seguir planteando su reclamo. Este momento se presenta cuando el archipiélago enfrenta una transformación económica significativa, impulsada por una fase petrolera que podría impactar el futuro del conflicto por la soberanía.

El 25 de junio, Pablo Quirno liderará la presentación de la administración libertaria ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU (C24), un espacio donde se discute la cuestión de Malvinas y donde, anualmente, se aprueba una resolución solicitando al Reino Unido negociar una solución pacífica al conflicto territorial.

En su primera intervención en la ONU, Quirno estará respaldado por Paola Di Chiario, secretaria de Malvinas, y por una representante de Tierra del Fuego. Su presentación se contrastará con las posturas de los isleños y británicos, quienes argumentan un derecho a la autodeterminación que Naciones Unidas aún no les reconoce. En el contexto internacional, Malvinas son clasificadas como colonia, aunque en Londres se les denomina Territorio de Ultramar.

Este año, la ofensiva diplomática tiene un trasfondo particular: por primera vez desde la guerra de 1982, se asocian las proyecciones económicas de las islas con una actividad que podría modificar drásticamente su desarrollo a largo plazo: el petróleo. En este sentido, la empresa que lidera esta transformación es Navitas Petroleum, conocida por su capital israelí y británico, un dato que no pasa desapercibido para el Gobierno de Javier Milei, quien ha estrechado lazos con Israel, junto a su relación con Estados Unidos.

Recientemente, Navitas reafirmó que el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas, mantiene el calendario establecido, con perforaciones programadas para principios de 2027 y la primera producción comercial de petróleo proyectada para el primer semestre de 2028. La compañía también está evaluando la posibilidad de sumar una segunda plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), lo que ampliaría notablemente la capacidad de extracción.

En un contexto donde la presión diplomática de 2010 se intensificó tras la llegada de una primera plataforma petrolera, la operadora firmó un memorando no vinculante para incorporar una segunda FPSO, que podría incrementar la producción diaria en hasta 125.000 barriles. Esta cifra se sumaría a los 55.000 barriles diarios proyectados en las fases iniciales del proyecto, ya aprobadas, generando ingresos brutos estimados en más de 4.000 millones de dólares para las islas y hasta 390 millones anuales si se extraen 300 millones de barriles en la fase inicial.

La estrategia de desarrollo del yacimiento, uno de los mayores descubrimientos offshore de la región, tiene como objetivo acelerar la explotación de recursos que originalmente estaban previstos para etapas posteriores. Un aspecto clave es el impacto económico que dicha explotación podría generar para los isleños. La empresa ha comprometido más de 40 millones de dólares en contratos locales y programas de capacitación, con expectativas de crecimiento conforme avance el proyecto.

Navitas y sus contratistas han señalado que priorizarán la contratación de residentes de las islas, ofreciendo oportunidades tanto a trabajadores calificados como a quienes carecen de experiencia en el sector petrolero. Sin embargo, queda prohibida, al menos por el momento, la participación de trabajadores y empresas argentinas debido a las restricciones impuestas por los isleños y los británicos para evitar la instalación de capital nacional en el archipiélago.

De llevarse a cabo estos planes, el petróleo podría transformarse en un pilar económico clave para las islas en poco tiempo, complicando aún más la situación geopolítica en el Atlántico Sur. Empresas canadienses y de otros países, incluidos socios comerciales de Argentina, están comenzando a explorar las oportunidades que ofrece el sector petrolero en la región, aunque con un considerable riesgo ambiental, considerando los problemas que ha enfrentado el Ártico en años recientes.

La potencial producción petrolera se fundamenta en el descubrimiento del yacimiento Sea Lion por Rockhopper Exploration en 2010, y desde entonces ha habido una serie de campañas de exploración que validaron reservas viables en términos comerciales, alimentando la esperanza de transformar a las Malvinas en una nueva provincia petrolera offshore.

Las recientes declaraciones de Navitas y Rockhopper han generado protestas argentinas que, si bien han sido formuladas, aún no se han materializado en acciones efectivas. Esta situación se da en un contexto de dificultades para la principal actividad económica de las islas, la pesca, que ha enfrentado problemas en los últimos años. Las autoridades locales han admitido que las bajas capturas pesqueras han afectado las finanzas públicas de manera directa.

Según el legislador isleño Roger Spink, varias temporadas pesqueras han rendido menos de lo esperado, además de que se han realizado inversiones que rondan los 100 millones de libras para renovar la flota pesquera, lo que ha reducido temporalmente los ingresos tributarios por deducciones fiscales. Se prevé que los ingresos por impuesto a las corporaciones caigan de 42 millones de libras en el año fiscal 2023/24 a aproximadamente 19 millones en 2026/27.

Este escenario presenta una paradoja: a pesar de la disminución en los ingresos derivados de la pesca, las islas están avanzando en la modernización de la industria pesquera y en el desarrollo de una nueva economía enfocada en los hidrocarburos. Para los isleños, la explotación petrolera representa una oportunidad sin precedentes para diversificar su economía, actualmente muy dependiente de la pesca, y pone en jaque cualquier posibilidad que Argentina tuviera de recuperar la soberanía sobre las islas.

La producción comercial de petróleo podría consolidar la autonomía económica del archipiélago, aumentar el interés estratégico británico en la zona y fomentar inversiones internacionales en aguas disputadas. De hecho, los isleños están invirtiendo en campañas educativas y publicitarias que promueven lo que denominan el principio de autodeterminación. Este lunes 15 de junio se conmemoró un nuevo aniversario de lo que ellos llaman su “Día de la Liberación”, recordando la rendición argentina en 1982, un conflicto que dejó 649 argentinos, 255 británicos y 3 isleños fallecidos.

Los legisladores de las islas suelen realizar viajes a Estados Unidos, Canadá y a Naciones Unidas para obtener apoyo a su postura y contrarrestar el respaldo que Argentina recibe en foros multilaterales. A su vez, los británicos hacen lobby en islas del Caribe, que en ocasiones apoyan el reclamo argentino por razones anticolonialistas.

Este fin de semana, la celebración del “Día de la Liberación” en las islas evidenció la distancia política que las separa de Argentina. Mientras que allí se llevaron a cabo ceremonias y homenajes a veteranos británicos, Buenos Aires reafirmó su reclamo de soberanía. En este marco, Quirno llegará a Nueva York con el objetivo de reiterar la solicitud de diálogo entre Argentina y el Reino Unido, pero enfrentará un panorama diferente al de años anteriores: unas Malvinas que lidian con la caída de la pesca, pero que ven en el petróleo una oportunidad que podría redefinir su economía en las próximas décadas.

Además, existe una nueva incertidumbre estratégica para Argentina: si la producción petrolera efectivamente comienza en 2028, como promete Navitas, el fortalecimiento económico de las islas podría complicar aún más la posibilidad de reabrir las negociaciones sobre la soberanía. Varios países, como Chile y Brasil, que han respaldado a Argentina en el tema, han desarrollado a lo largo del tiempo relaciones comerciales y políticas significativas con el Reino Unido, reflejando una jugada astuta de Londres que Argentina no supo anticipar.

Previo a su presentación en la ONU, Quirno tendrá que persuadir a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que apoyen el reclamo argentino, lo que está programado para el 22 de junio en Panamá.