Desde diciembre de 2023, se estima que se han perdido siete empleos diarios en el ámbito de la investigación y que la inversión prevista para 2026 alcanzará apenas el 0,14 del PBI, el porcentaje más bajo desde 1972. Recientemente, en otro paso hacia el desfinanciamiento de la ciencia, se anunció que no se renovarán las becas posdoctorales a 379 investigadores que fueron formados en el país a lo largo de años.
“Hace unos días fuimos despedidos del Conicet porque no se nos otorgó la prórroga a la continuidad de nuestra carrera de investigación. Nos inscribimos en la carrera de investigador científico del 2025 y los resultados se conocerán recién a finales de 2026. Esto genera una discontinuidad en nuestra carrera de investigación, pérdida de líneas de trabajo y, en última instancia, una ausencia de la ciencia en este Gobierno”, lamentó Rocío, exbecaria del Conicet, desde las proximidades del Obelisco.
“Este Gobierno no quiere, por decisión política, que exista Ciencia en este país, que exista educación. Y es por eso que estamos hoy aquí”, expresó la investigadora, mientras sostenía un cartel que decía: “La discontinuidad mata a la ciencia. 400 nuevos desempleados en la Argentina”.
Gonzalo, otro investigador del Conicet presente en la manifestación, denunció que el Gobierno de Javier Milei está llevando a cabo “un proceso de vaciamiento general”.
“Casi 400 becarios y becarias postdoctorales han sido despedidos, pero ese es solo el último de varios despidos. Desde que asumió Javier Milei, el Conicet ha perdido 2.400 puestos de trabajo. Los salarios han perdido el 50% de su poder adquisitivo, lo que ha llevado a un aumento de las renuncias debido al vaciamiento crónico. Con los salarios que actualmente se manejan, resulta inestable subsistir, y por ello, se están desmoronando todas las estructuras”, detalló el trabajador.
Además, agregó: “Han recortado las becas, han disminuido los ingresos y están presionando a la gente para que renuncie anticipadamente. Recientemente, se han incrementado las renuncias producto de la crisis salarial: estamos percibiendo la mitad de lo que ganábamos hace tres años”.
En este contexto, señaló que sus colegas “se ven obligados a tomar trabajos adicionales que poco tienen que ver con la investigación científica para poder llegar a fin de mes” y que, como la mayoría de los trabajadores, “se enfrentan a deudas que no logran saldar, generando una situación desesperante”.
Martín Iofrida, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Actividad Nuclear, compartió un análisis sobre la situación del sector nuclear en Argentina bajo las políticas del Gobierno. “Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, hemos experimentado una presión salarial y presupuestaria que ha resultado en la pérdida de 500 empleos en la Comisión de Energía Atómica y una paralización de proyectos estratégicos. Recientemente, se han iniciado despidos y se está reduciendo la estructura organizativa, con 300 jefaturas de grupo eliminadas, lo que causa una desorganización considerable en la institución”, explicó.
“Este impacto no solo se limita a la Comisión de Energía Atómica, sino que afecta al sector nuclear en su conjunto. Esto compromete actividades relacionadas con la producción de energía segura y accesible, así como el diagnóstico y tratamiento de enfermedades complejas como el cáncer, además de proyectos tecnológicos que influirán en estas áreas en el futuro”, aclaró, añadiendo que “existe un proceso de vaciamiento sostenible y planificado, que está, a nuestro criterio, impulsado desde Estados Unidos, con el objetivo de que la actividad nuclear, que se ha desarrollado durante 76 años en Argentina, termine por desaparecer a mediano plazo”.
La situación en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) también es alarmante, según lo expuesto por sus trabajadores. “Se está produciendo un proceso de vaciamiento. Desde la llegada del nuevo Gobierno, hemos perdido alrededor del 30% del personal, ya sea por despidos, retiros voluntarios o renuncias”, relató Gisele, trabajadora del Departamento de Calidad en las Mediciones del INTI.
“Hay un promedio de 10 renuncias mensuales, dada la alta calificación de estos empleados, cuyos salarios rondan entre 1.000.000 y 1.200.000 pesos, una cifra que en el sector privado, e incluso en el exterior, podría triplicarse”, advirtió.
