Política

Desafíos del crimen económico: Argentina en el Symposium Internacional de Cambridge

El crimen económico se ha consolidado como uno de los retos más significativos para los Estados en un entorno donde las organizaciones delincuenciales tienen la capacidad de mover fondos, ocultar bienes y operar en múltiples jurisdicciones con tal agilidad que dificulta el seguimiento de sus actividades. Fraude, lavado de activos, corrupción, ciberdelitos y crimen organizado comparten una característica común: han trascendido fronteras. Una investigación puede iniciarse en un país y llevar rápidamente a cuentas bancarias, empresas, propiedades o activos en otras localidades. En este contexto, la cooperación internacional se vuelve fundamental. Este fue uno de los ejes centrales del Symposium Internacional sobre Crimen Económico de Cambridge, uno de los principales foros globales dedicados a la investigación, prevención y análisis de este fenómeno. La edición 2026, la 43° del Symposium, se llevó a cabo del 23 al 30 de agosto en Jesus College, Cambridge, Reino Unido. Bajo el lema “Recuperación de activos y Estado de derecho”, las jornadas enfatizaron la necesidad de despojar a las organizaciones criminales de las ganancias obtenidas a través de actividades ilícitas. El evento incluyó más de 120 sesiones y talleres, reuniendo a asistentes de más de 100 países, que abarcaron desde funcionarios hasta académicos. La participación argentina en el Symposium tiene una historia que se remonta a aproximadamente 30 años, impulsada por Marcelo Ruiz, abogado y ex Consejero de la Embajada en el Reino Unido. Desde entonces, diversos grupos conformados por magistrados, abogados y expertos han viajado a Cambridge para asistir a las distintas ediciones. Con el tiempo, esta participación ha forjado lazos profesionales entre representantes argentinos y especialistas internacionales dedicados a la investigación del crimen económico. La delegación argentina también recibió apoyo de la Embajada del Reino Unido en Argentina y de la Embajada argentina en el Reino Unido, fortaleciendo así las relaciones institucionales entre ambas naciones en áreas de Justicia, seguridad y cooperación contra el delito transnacional. A lo largo de los años, se ha ampliado la composición de la delegación, convirtiéndose en un espacio de intercambio entre profesionales del Estado, el ámbito judicial y el ámbito académico. En la edición 2026, varios integrantes de la delegación argentina participaron como oradores en diferentes paneles y espacios de discusión, entre ellos Marcelo Ruiz, quien promovió la presencia nacional en este evento durante las últimas tres décadas, y Mariano Cúneo Libarona, ex Ministro de Justicia. También formaron parte Miguel Kessler, fiscal a cargo de la Fiscalía de Ciberfraude, y Milagros Ruiz, abogada asesora en el Ministerio de Seguridad. Sus intervenciones brindaron la oportunidad de presentar ante asistentes internacionales diversas experiencias y problemáticas de la realidad argentina y conocer las estrategias implementadas por otros países. El Symposium también destacó la relevancia de los especialistas y autoridades presentes. Entre los participantes se encontraron Adrian Foster, Chief Crown Prosecutor del Crown Prosecution Service del Reino Unido; William Lyne, Director de Cibercrimen de la Metropolitan Police británica; y Ellie Reeves, Attorney General for England and Wales. Asimismo, participó Giles Thomson, presidente del Grupo de Acción Financiera Internacional, que establece estándares internacionales contra el lavado de activos. La agenda incluyó la presencia de Kim Campbell, ex primera ministra de Canadá, y Matthew Wagstaff, director del Serious Fraud Office del Reino Unido. La diversidad de perfiles fue una de las características que destacó el evento, donde se dieron cita quienes diseñan políticas públicas, investigan delitos y participan en procesos judiciales. El foco de esta edición en recuperar activos ilícitos refleja un aspecto que ha cobrado relevancia en la lucha internacional contra el crimen organizado. La acción penal contra una organización criminal puede traducirse en la identificación y condena de sus miembros; sin embargo, si las ganancias obtenidas permanecen bajo el control de los delincuentes, la estructura económica del delito tiene posibilidades de perpetuarse. Por tal motivo, las investigaciones contemporáneas buscan no solo identificar a los responsables, sino también rastrear los recursos obtenidos. Este desafío puede implicar cuentas bancarias, empresas, inversiones, propiedades y otros bienes adquiridos para enmascarar su origen. Cuando estos activos se distribuyen entre diferentes países, las investigaciones requieren una colaboración judicial y administrativa eficaz entre las jurisdicciones. Este proceso también debe respetar el Estado de derecho, impulsando procedimientos que permitan avanzar en la recuperación de activos vinculados a delitos, respetando las garantías de cada sistema jurídico. Para Argentina, participar y contar con representantes en el programa académico representa no solo la continuidad de una presencia construida durante tres décadas, sino también la oportunidad de formar parte de una discusión internacional que será cada vez más crítica: cómo desarticular las estructuras financieras del crimen organizado sin sacrificar los principios y garantías del Estado de derecho.