El monto de la transacción aún no ha sido revelado, pero esta operación se concretó tras varias semanas de negociaciones y marca la tercera adquisición realizada por el grupo mexicano, que previamente había adquirido Lácteos Aurora y Lácteos Karina.
La transición de propiedad se produce junto a la despedida de Alejandro Reca, quien estuvo casi 15 años vinculado a San Ignacio, ocupando los roles de accionista y CEO. En una carta de despedida destinada a quienes lo acompañaron durante su gestión, Reca reflexionó sobre su trayectoria en la empresa: “Hace casi quince años entré a San Ignacio como parte del equipo gerencial. Hace unas semanas, cumplidas etapa y objetivo, dejé la compañía como gerente general”, compartió. Además, expresó: “Me voy tranquilo y orgulloso: San Ignacio tiene sentadas las bases de una mejor organización y está reposicionada en el mercado local y en el mundo”.
El ejecutivo recordó que cuando asumió, se encontró con una compañía atravesada por diversas “limitaciones productivas, comerciales y financieras”, además de un contexto externo adverso, con un gremio y un regulador “esquivos al cambio” y un sistema financiero muy rígido.
En su evaluación, mencionó que uno de los principales cambios fue priorizar al equipo humano en el proceso de transformación. “Ninguna transformación es sustentable si no la lleva adelante también la gente que hace la compañía día a día”, destacó.
Reca también hizo hincapié en los logros durante su gestión, que incluyeron una mayor vinculación con los productores de leche, mejoras en la calidad y el monitoreo de la materia prima, así como la modernización de las instalaciones, la selección de mejores proveedores y un enfoque más estratégico en el diálogo con los clientes, resultando en una mayor profesionalización de la empresa. Asimismo, destacó el aumento de la participación femenina y la incorporación de profesionales con formación universitaria, junto con un sistema de incentivos para la finalización de estudios y un control integrado desde la recepción de la materia prima hasta la venta en los mercados local y de exportación.
Según Reca, el resultado de este proceso ha sido una empresa caracterizada por “nuevos productos, mayor productividad, compromiso ambiental, mejor gobernanza corporativa” y un posicionamiento fortalecido tanto en los mercados locales como en el exterior. “Desde lo personal, miro hacia atrás con tranquilidad, orgullo y una sonrisa. San Ignacio está lista para seguir creciendo, con nuevos aires y mayor capital. ¡Adelante, San Ignacio!”, concluyó.
San Ignacio fue fundada en Rosario en 1939, cuando Ignacio Rodríguez Soto comenzó con la producción artesanal de dulce de leche. En 1978 realizó su primera exportación, teniendo a Alemania como destino, siendo una de las primeras firmas argentinas en obtener las certificaciones requeridas para ingresar al mercado de la Unión Europea.
En 1997, trasladó su producción a Sauce Viejo y al año siguiente incorporó una planta en Hipatia, destinada exclusivamente a la producción de quesos. En 2011, fue adquirida por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat, que la vendió dos años después a un grupo de inversores argentinos integrado por Alejandro Reca, Alejandro Bertín y Diego Temperley.
Bajo la dirección de este grupo local, San Ignacio se estableció como líder en la exportación de dulce de leche, comercializando sus productos en mercados como Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam. También ha destacado en el segmento de queso azul, del cual destina la mayor parte de su producción a la exportación.
Para MIYM, la adquisición de San Ignacio representa un avance significativo en su estrategia de expansión en Argentina y en el resto de América del Sur.
Fundada en 2007 en Puebla, MIYM se especializa en la producción y el envasado de leche y productos lácteos. En México opera con marcas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México, y también cuenta con una división de “maquila” para grandes marcas de la industria. En 2025, comercializó el equivalente a 365 millones de litros a través de marcas propias y otros 225 millones de litros para elaboraciones de socios comerciales.
La compra de San Ignacio se suma a las recientes adquisiciones de Lácteos Aurora y Lácteos Karina, lo que le permitirá a MIYM incrementar su escala industrial y su presencia en el negocio lácteo en Argentina.
