No es la primera vez que los prestadores de estas cuatro provincias adoptan una medida de esta naturaleza; esta vez, la suspensión comprende todos los tipos de atención, incluidas las guardias. Este hecho ocurre en el marco de las reiteradas demandas por un aumento considerable en los aranceles que PAMI debería abonar. En junio, se habían limitado las guardias, y en abril se había dado a conocer un plan que restringía varios servicios. El comunicado actual señala que, desde hace dos meses, han existido limitaciones en la atención de guardia, recepción de derivaciones y programación de ciertas cirugías.
Los directivos del sector argumentan que los valores que paga el PAMI han sufrido una “tremenda” pérdida de valor real, especialmente desde la llegada de la administración de Javier Milei. En el periodo de enero a julio de este año, la inflación alcanzó el 341%, mientras que los aranceles solo se incrementaron en un 243%. De este modo, se requeriría un ajuste cercano al 80% para que los ingresos de las clínicas se equiparen con los precios actuales.
“Esto es producto de meses de deterioro; mes a mes reclamamos y la respuesta siempre es que no hay dinero. El ajuste nos está afectando a nosotros, que no somos parte de la ‘casta’”, aseguró Rubén Kowalyszyn, director médico de la Clínica Viedma, en una declaración.
Los representantes del sector no esperan una solución inmediata para revertir el notable atraso de los ingresos, sino que anhelan un “proceso progresivo de recuperación”. Kowalyszyn indicó que han mantenido diálogos con funcionarios del PAMI, a quienes han notificado acerca de la suspensión de la atención prevista para el lunes, pero los resultados no han sido satisfactorios, aunque se reconoce la validez del reclamo.
Fuentes de la obra social, bajo la dirección de Esteban Leguízamo, señalaron que no recibieron una notificación formal sobre la medida de los prestadores. En junio, cuando se anunciaron suspensiones temporales, la institución había aludido a un “estrés presupuestario” y mencionó que se evaluaba el reclamo, además de planear convocar a las clínicas de la Patagonia, que históricamente cuentan con un nomenclador más elevado.
En lo que va de 2026, según el comunicado de los prestadores, PAMI comprometió un aumento que, en términos reales, considerando la inflación, representa aproximadamente un 6%, y se recibiría en octubre. Por ende, se indica que “la mayor parte del año se ha trabajado con precios del año pasado”.
“Lamentamos los inconvenientes causados a los afiliados, pero como hemos manifestado, el sistema y la atención seguirán sufriendo un deterioro si PAMI y/o las autoridades competentes no implementan políticas que garanticen el financiamiento necesario”, destaca el comunicado.
Adicionalmente, las entidades advierten que existen cupos para prestaciones ambulatorias que impone el PAMI, limitando la atención tanto por afiliado como por prestador. Según la interpretación de las clínicas, esto busca limitar el gasto, “sin un criterio sanitario”.
El sistema de pagos en la región patagónica difiere del de otras áreas del país, incluyendo módulos de atención específicos. Por ejemplo, hay un módulo para internaciones en sala, otro para internaciones en terapia intensiva, y así sucesivamente. Cada módulo incluye un monto global que cubre honorarios, medicamentos, materiales e infraestructura
De acuerdo con Andrés Sabalette, gerente del Sanatorio Juan XXIII, el valor de la atención en guardia incluye diversos costos, aunque no todos son necesarios en cada caso; si se suman todos, el costo promedio excede el valor del módulo, considerando solo los gastos directos y sin contemplar lo esencial para el funcionamiento del servicio.
Para los centros de salud que han decidido suspender la atención el próximo lunes, el porcentaje que representa la atención de afiliados del PAMI en sus ingresos varía entre el 30% y el 40%.
Los centros firmantes del comunicado abarcan varias instituciones en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. Este reclamo no es aislado, ya que a lo largo del año han existido manifestaciones de organizaciones de prestadores de todo el país sobre las bajas compensaciones que reciben por parte del PAMI para afrontar sus prestaciones.
Según datos del Departamento de Investigaciones Económicas de la asociación de prestadores, a marzo pasado, el índice de costos de salud mostró un incremento interanual del 30%, mientras que los aumentos promedios concedidos por PAMI en todo el país llegaron al 10,4%, lo que significa que los reajustes aplicados a los aranceles fueron 19,6 puntos porcentuales inferior al incremento de los costos para ofrecer los servicios.
