El Banco Central ha dado un paso significativo al habilitar una flexibilización que permite a las empresas sin ingresos en dólares acceder a créditos en moneda extranjera. Esta medida, formalizada a través de la Comunicación “A” 8467, modifica regulaciones instauradas tras la crisis de 2001, que buscaban evitar el descalce de monedas. Hasta este momento, los préstamos en dólares estaban limitados a empresas exportadoras, con el fin de prevenir situaciones similares a las que se vivieron al inicio de este siglo en caso de una devaluación abrupta. Ahora, la autoridad monetaria argumenta que hay dólares ociosos en el sistema bancario, que podrían facilitar una expansión productiva actualmente limitada por la falta de financiamiento. La estrategia del Gobierno es impulsar el financiamiento para el sector productivo a tasas más accesibles, lo que se espera se traduzca en un mejor desempeño de la economía. Sin embargo, el Banco Central ha señalado que no anticipa un auge inmediato en la cantidad de créditos otorgados como consecuencia de este cambio normativo. A continuación, se detallan cinco aspectos clave del nuevo sistema. Anteriormente, solo las empresas exportadoras tenían la posibilidad de solicitar créditos en dólares. Con esta nueva disposición, ya no será necesario realizar ventas al exterior para acceder al financiamiento en moneda extranjera. Se prevé que las empresas más interesadas en esta línea de créditos sean aquellas del sector inmobiliario, como constructoras y desarrolladoras, así como pequeñas y medianas empresas que proveen a firmas relacionadas con el comercio exterior. La normativa del Banco Central establece que los bancos no podrán destinar más del 15% de sus depósitos en dólares a este nuevo conjunto de empresas. La implementación de este límite busca resguardar la liquidez general del sistema y mitigar riesgos sistémicos. Según estimaciones del ministerio de Economía, basadas en los depósitos en dólares disponibles en los bancos, el monto que se puede ofrecer como financiamiento en este esquema asciende a aproximadamente 5.700 millones de dólares. Las empresas que accedan a estos préstamos deberán liquidar los dólares en el mercado de cambios, convirtiéndolos en pesos para financiar sus actividades locales, aunque deberán devolver el mismo monto en dólares. Al momento de evaluar la solicitud de un crédito, las entidades financieras realizarán un análisis del flujo de fondos y la situación patrimonial de la empresa solicitante antes de autorizar el desembolso. La normativa exige que los bancos verifiquen la capacidad de la empresa para afrontar el pago del crédito ante posibles saltos o devaluaciones en el tipo de cambio, dado que facturará en pesos pero tendrá una deuda en moneda dura. Se estima que los bancos ofrecerán financiamiento a largo plazo con tasas que oscilarán entre el 7% y el 8% anual en dólares. Aunque inicialmente este costo se presenta como bastante inferior respecto a las tasas en pesos, que pueden superar el 100% para las pymes, un eventual salto en el tipo de cambio podría incrementar significativamente el costo del financiamiento.
