Economía

Metalfor: La crisis estructural de un gigante agroindustrial en jaque

La empresa acumula 729 cheques rechazados por más de $6.400 millones y una deuda bancaria superior a $52.000 millones. Tras despedir a 35 trabajadores, busca reducir hasta 420 puestos y el concurso aparece en el horizonte.

1. El diagnóstico financiero: De la rentabilidad al rojo profundo

El panorama financiero de Metalfor ha sufrido una metamorfosis alarmante en apenas doce meses. La compañía pasó de exhibir una solidez envidiable con ganancias de $11.870 millones en el primer semestre de 2025 a enfrentar una pérdida catastrófica de $26.484 millones en el mismo periodo de 2026. Esta erosión del capital se explica por un desplome vertical en la actividad: la producción total se hundió de 208 a tan solo 95 unidades, siendo el segmento de pulverizadoras autopropulsadas —su buque insignia— el más castigado, con una caída de 67 a 21 equipos. Este retroceso operativo, alimentado por la escasez de insumos críticos y la evaporación del capital de trabajo, ha reducido la facturación a menos de la mitad, dejando a la firma en una situación de vulnerabilidad extrema.

2. La trampa de la deuda y la parálisis de la cadena de pagos

A pesar de haber obtenido una bocanada de aire a finales de 2025 mediante un crédito de u$s50 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo de EE. UU. (DFC), el auxilio resultó insuficiente frente a la magnitud del ciclo negativo. La deuda bancaria, que ya supera los $52.700 millones, ha comenzado a asfixiar la operatividad cotidiana. El síntoma más evidente de este colapso es el deterioro de la cadena de pagos: se registran 729 cheques rechazados por un valor superior a los $6.419 millones. Con los bancos recortando líneas de crédito y los proveedores restringiendo la entrega de materiales por falta de pago, Metalfor se encuentra atrapada en un círculo vicioso donde la falta de fondos impide producir, y la falta de producción impide generar los recursos necesarios para honrar sus compromisos.

3. El conflicto laboral y el plan de ajuste extremo

La crisis ha derivado en un enfrentamiento abierto con el sector laboral. Tras el fracaso del Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), en el que Metalfor buscaba el aval del gremio para reducir unos 420 puestos de trabajo (el 70% de su plantilla), la tensión ha escalado significativamente. Ante la falta de acuerdos, la empresa ha iniciado un plan de ajuste unilateral para agosto que contempla despidos, retiros voluntarios condicionados por la falta de liquidez, y el recorte drástico de turnos y adicionales salariales. La estrategia de supervivencia se centra ahora en un achicamiento severo de la estructura, priorizando únicamente los modelos de maquinaria con mayor rotación y margen de ganancia, mientras se discontinuan actividades no esenciales para detener la sangría de caja.

4. El horizonte incierto: ¿Hacia el concurso preventivo?

El futuro de Metalfor pende de un hilo y se debate entre una reestructuración de emergencia y la insolvencia total. Aunque la dirección sostiene que el ajuste actual permitirá sentar las bases para una futura recuperación, el mercado y los acreedores observan con escepticismo si estas medidas serán suficientes. En los pasillos del sector agroindustrial, la posibilidad de un concurso preventivo de acreedores cobra cada vez más fuerza como la única vía legal para congelar deudas, frenar la ejecución de cheques y ganar el tiempo necesario para reorganizar un pasivo que hoy parece inmanejable. La gran incógnita es si este gigante cordobés logrará emerger como una empresa menor pero saneada, o si la gravedad de su crisis financiera terminará por forzar una salida judicial definitiva.