Durante su participación, Cavallo revisó en profundidad el diseño de las políticas del gobierno y el curso de la gestión en el Palacio de Hacienda. Criticó la falta de claridad en las metas oficiales, argumentando que el actual modelo necesita ajustes en su presentación y concepción para fomentar una mayor previsibilidad entre los actores económicos. “El modelo económico de Javier Milei debería ser más comprensible”, expresó, admitiendo su propia dificultad para entender la lógica detrás de las decisiones a corto plazo de la administración.
Al profundizar en su desacuerdo con el gobierno, Cavallo destacó que los conflictos técnicos habían afectado la confianza y la gestión. Indicó que sus advertencias sobre el riesgo de un salto devaluatorio debido a la falta de reservas no fueron bien recibidas: “A lo largo del año 2024 yo decía: ‘Tengan cuidado con usar el tipo de cambio y los controles de cambio…’. Bueno, él se enojó por eso”, comentó, justificando así su decisión de no sumarse a la administración actual. En cuanto a la toma de decisiones, fue claro sobre la necesidad de un manejo más comprensible: “A mí me parece que tiene que acompañarlo con un manejo político que sea más defendible y entendible”.
El diálogo se centró también en las iniciativas legales que promueve el gobierno para atraer inversiones, con especial énfasis en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Cavallo criticó contundentemente este marco normativo, señalando que su selectividad altera la competencia y debilita la estructura productiva del país, afirmando que “es un error otorgar privilegios a ciertos sectores en lugar de buscar un tratamiento igualitario para toda la economía”. Además, argumentó que la mayor ventaja del RIGI es la eliminación de restricciones cambiarias, un beneficio que debería aplicarse a todas las empresas.
Cavallo reveló que mantuvo intercambios con miembros del gabinete nacional para expresar sus preocupaciones sobre el RIGI, incluyendo conversaciones con el ministro Federico Sturzenegger. En uno de esos encuentros, planteó: “¿Qué explicación tenés vos, que querés eliminar los privilegios…?”. Sturzenegger le respondió que en dos años toda la economía tendría los mismos beneficios del RIGI, algo que Cavallo consideró positivo.
Respecto al costo fiscal de extender estos alivios impositivos, Cavallo no vio riesgo en perder temporalmente recaudación, siempre y cuando se mantenga el control del gasto público. “En la medida en que no aumenten el gasto público… yo no veo que eso vaya a ser un problema”, enfatizó, sosteniendo que la reducción del riesgo país y el acceso a financiación a menores tasas proporcionan el colchón necesario para implementar reformas competitivas. Indicó que la variable clave a controlar es la asignación del gasto público.
En este sentido, localizó la problemática fiscal como clave en la agenda de reformas y propuso que el enfoque del gobierno debe centrarse en eliminar impuestos distorsivos. “El próximo paso prioritario del Gobierno tiene que centrarse en remover de forma activa los impuestos distorsivos”, propuso. Durante la charla, se opuso especialmente a los impuestos que inciden en el sector primario y en la industria manufacturera, como las retenciones agropecuarias, que calificó como “una aberración”.
Además, criticó los impuestos indirectos que afectan la competitividad de las fábricas locales y sugirió que el gobierno debe devolver esas cargas mediante un sistema de reintegros impositivos más agresivo. En cuanto al impuesto al cheque, propuso que se contabilice a cuenta del IVA para evitar que impacte negativamente en los costos de las empresas.
Cavallo también cuestionó el ajuste aplicado en los fondos destinados a infraestructura, indicando que no invertir en este sector es un gravísimo error que incrementa los costos a largo plazo. Aseguró que el deterioro de la infraestructura encarece la logística de las empresas, defendiendo un plan de infraestructura que combine esfuerzos del sector privado y financiamiento de organismos internacionales.
El ex ministro también abordó el futuro político y electoral, advirtiendo sobre el impacto que podría tener un regreso de la oposición. Evaluó las implicancias de un posible triunfo de Axel Kicillof y el peronismo, señalando que esto generaría discontinuidades en las reformas actuales. “Si llegara a perder Milei… habría una discontinuidad”, alertó.
Cavallo subrayó que es perjudicial que la continuidad de las políticas económicas dependa de resultados electorales y sugirió dialogar con gobernadores para establecer reglas fiscales y laborales estables. En el cierre de su intervención, recordó su postura histórica sobre la convertibilidad y criticó la devaluación como solución a problemas económicos, afirmando que es una ilusión mejorar la competitividad a través de la devaluación, ya que esto trae inflación inmediata. Finalmente, insistió en que la verdadera competitividad surge de la eliminación de impuestos distorsivos y un plan de infraestructura adecuado.
