La planta tenía como función principal la producción de insumos para Knorr, una de las marcas más reconocidas dentro de su portafolio. De acuerdo a lo que trascendió, el proceso de desvinculación de los trabajadores se llevó a cabo de manera ordenada, con el pago de las correspondientes indemnizaciones, sin que se registraran conflictos laborales.
Este establecimiento procesaba aproximadamente 3.500 toneladas de vegetales, los cuales se destinaban a productos como sopas en sobre, un segmento que ha sido fundamental para Knorr en Argentina durante varias décadas. Sin embargo, este modelo ha enfrentado presiones en los últimos años. El remanente de insumos era procesado en la planta de alimentos de la firma ubicada en Pilar, Buenos Aires, donde se elaboran caldos en cubo, sopas y vegetales deshidratados. Fuentes cercano a la compañía informaron que la materia prima que dejará de procesarse en Mendoza será adquirida a proveedores externos, una decisión motivada por la disminución de volúmenes que antes justificaban la producción interna en un sector que ha ido perdiendo relevancia dentro de la oferta de la empresa.
Según se explicó desde Unilever, el consumo de sopas está marcado por una estacionalidad muy clara, con un aumento notorio durante los meses de invierno y una caída abrupta en el resto del año. Esta dependencia del ciclo climático convierte la infraestructura necesaria para su producción en un costo fijo difícil de justificar por los retornos que proporciona.
En su declaración oficial, Unilever delineó el cierre como parte de “la evolución del negocio de alimentos y de la transformación permanente del modelo operativo para seguir potenciando la competitividad y adaptarse a los cambios que enfrenta la industria alimentaria a escala global”. La empresa destacó que la finalización de la actividad de deshidratación en Guaymallén no impactará en su operativa en Argentina ni en la continuidad comercial de Knorr en el país.
Detrás de esta decisión se encuentra un reposicionamiento de la marca hacia categorías con demanda continua. Desde la empresa se indicó que los consumidores actuales valoran cada vez más la practicidad y versatilidad en sus elecciones alimenticias, optando por productos que puedan ser incorporados a su dieta a lo largo del año, sin estar limitados a temporadas o recetas que requieran demasiada preparación.
En este contexto, Knorr ha ampliado su línea de productos con nuevos lanzamientos como pastas, risottos y ramen, entre otros, que tienen una rotación a lo largo de los 12 meses, en contraste con las sopas tradicionales.
La reorientación de las operaciones genera también una revisión en la cadena de producción. La continuidad de una planta dedicada únicamente a la deshidratación de vegetales para un segmento de mercado en declive ha dejado de ser viable dentro del marco de eficiencias que busca implementar la multinacional. Según las mismas fuentes, el impulso hacia un modelo operativo más ágil fue una de las razones clave para el cierre de la planta en Mendoza.
Unilever lleva funcionando en Argentina por más de un siglo. En su comunicado, la compañía reafirmó su compromiso con el mercado local y anunció que continuará sus operaciones en el país, enfocándose en desarrollar “un negocio cada vez más ágil, competitivo y preparado para crecer de manera sostenible”. La marca Knorr, aclaró Unilever, seguirá diseñando y comercializando sus productos en el territorio argentino.
