A medida que aumenta el número de cierres, el empleo también se ve afectado. En julio, se perdieron 3.485 puestos de trabajo, lo que incrementa a 437.611 la cantidad de empleos formales destruidos desde el inicio de la gestión de Milei. La capacidad laboral se redujo de 9.857.173 a 9.419.562 trabajadores, lo que representa una contracción del 4,4%.
Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, más de 32.000 empleadores han cerrado. En términos relativos, la caída en el número de empresas ha sido más pronunciada que la de los empleos registrados: las unidades productivas se redujeron en un 6,3%, mientras que los puestos de trabajo disminuyeron un 4,4%.
La disminución tanto de empleadores como de puestos de trabajo refleja diversas señales de fragilidad en varios sectores de la economía. La evolución de estos datos permite entender la contracción en el número de empresas que reportan trabajadores en el sistema de riesgos del trabajo, así como la merma de empleos en estas unidades productivas.
Los indicadores adelantados sugieren que la economía podría haber crecido al menos un 1% en agosto, aunque este repunte no sería suficiente para compensar los resultados negativos de julio, y el mes de septiembre se presenta con datos mixtos, lo que podría dar como resultado un incremento positivo, pero con menor fuerza.
Las cifras más recientes del INDEC complementan las proyecciones de agosto. La producción industrial creció un 1,9% en comparación con el mes anterior, aunque sigue estando un 3,2% por debajo del nivel alcanzado en agosto de 2025. Por su parte, el índice de construcción avanzó un 0,4% mensual, aunque se mantiene un 4,4% por debajo en comparación con hace un año.
Dentro de este contexto, los analistas subrayan que la actividad económica sigue manifestando signos de volatilidad en el corto plazo y, en una perspectiva más amplia, permanece estancada.