En los últimos días, Teherán ha intensificado sus ataques contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el transporte global de petróleo. A este panorama se suma el avance del huracán Isaías sobre el Golfo de México, que ha llevado a las empresas productoras de petróleo y gas en Estados Unidos a reducir parte de su actividad offshore en esta región, que representa casi el 15% de la producción anual de crudo del país.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) manifestó que está dispuesta a liberar más reservas de petróleo si así lo requieren las circunstancias. Hasta el momento, se han liberado alrededor de 325 millones de barriles de petróleo de los 400 millones que 32 países miembros de la AIE se comprometieron a liberar en marzo para contrarrestar las posibles interrupciones de suministro a causa de la guerra en Medio Oriente.
Con el incremento del precio del crudo por encima de los US$105 por barril, los mercados internacionales mostraban mayor cautela. Las principales bolsas europeas cerraron en números rojos, anticipando una jornada complicada en la bolsa de Nueva York. En Asia, las pérdidas llegaron hasta el 1,7%.
En este contexto, los tres índices de Wall Street también reflejaban valores negativos, con el Dow Jones descendiendo un 0,99%, el S&P 500 cediendo un 0,54% y el Nasdaq mostrando una caída del 0,74%.