Los datos son resultado de un análisis llevado a cabo por la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (AAETA). Hasta el 13 de octubre, se registraron 8.022.494 usuarios, lo que representa 1,2 millones menos que en el año pasado.
Particularmente en los fines de semana, el descenso en el uso del servicio fue aún más pronunciado, con una disminución del 22,4% los sábados y del 7,4% los domingos en comparación con el mismo período del año 2025. En los días feriados, la caída alcanzó el 27,4% en relación a octubre del año anterior.
Por otro lado, un estudio realizado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios de IIEP indica que las familias del AMBA requieren $266.456 para satisfacer sus necesidades de servicios energéticos, transporte y agua potable durante octubre. De esta cifra, $129.433 son destinados al boleto de colectivo.
“El peso del gasto en transporte explica el 49% de la canasta y se presenta como el gasto de mayor consideración sobre los ingresos del hogar”, señala el informe.
El declive en el poder adquisitivo de los salarios, así como el estancamiento de ciertos sectores económicos, han contribuido a la reducción en el uso de colectivos en la región.
Luciano Fusaro, presidente de AAETA, señaló que a la baja en el número de pasajeros respecto a octubre del año pasado se suma el aumento de las tarifas debido a la eliminación de subsidios y el deterioro en la calidad de los servicios ofrecidos.
Los boletos de colectivo son ajustados mensualmente en función de la inflación más dos puntos adicionales, aunque la administración provincial aplica una variable por el incremento en los precios de los combustibles.
Los precios de los boletos en la provincia de Buenos Aires aumentaron un 4,3% y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un 3,7% a principios de octubre. Actualmente, el costo mínimo de un boleto en el conurbano es de $1215,09, mientras que en la Ciudad se sitúa en $920,48.
A nivel nacional, la situación se diferencia, ya que el boleto mínimo en las líneas de jurisdicción nacional permanece en $742,81, lo que contrasta con la tarifa técnica sin subsidios indicada por las empresas, que es de $2494,13, generando una disparidad de $1751,32, equivalente al 70,2%.
Las compañías afirman que han realizado grandes esfuerzos para mantener el servicio, aunque el desbalance entre los ingresos recibidos y los costos reales repercute en la continuidad de las operaciones.
En el servicio de subtes de la Ciudad también se detectó una tendencia similar a la de los colectivos. En agosto, el número de pasajeros que utilizaron el subte disminuyó un 5,1% en comparación interanual.
La red de subterráneos reportó en agosto un total de 16.589.799 pasajeros pagos, lo que significa 851.292 viajes menos que en el mismo mes del 2025. Estos datos fueron proporcionados por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA) y SBASE.
Una de las causas detrás de la caída en el uso del subte podría atribuirse al considerable aumento de las tarifas. Desde comienzos de este año, el costo del pasaje subió un 50,42%, con un reciente ajuste que elevó el boleto de $1753 a $1817 a principios de octubre. Para fines del 2025, el pasaje costaba $1207,91.
Sin embargo, la variación en la demanda también está relacionada con los cambios en los hábitos de transporte provocados por la pandemia, donde el trabajo remoto se ha establecido en muchas empresas, resultando en menos pasajeros que utilizan el servicio con la misma regularidad.
La línea B, que conecta Juan Manuel de Rosas (Villa Urquiza) con Leandro N. Alem, se mantiene como la más utilizada, seguida por la línea D, que une los barrios de San Nicolás (Catedral) y Belgrano (Congreso de Tucumán).
Se detallan a continuación la cantidad de pasajeros pagos transportados durante agosto del 2025: