Esta información proviene del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), publicado recientemente por el Indec. Aunque la medición desestacionalizada muestra una leve mejora comparada con julio, la comparación interanual refleja una caída del 1,7%. Asimismo, el crecimiento acumulado entre enero y agosto se redujo a un 1,2%, en un contexto donde la actividad ha ido perdiendo impulso desde marzo y aún no presenta señales claras de recuperación.
Para poder eludir la recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de descenso del producto bruto interno (PBI) en términos desestacionalizados, septiembre debe registrar un crecimiento extraordinario. Consultoras como PPI y LCG coinciden en que el EMAE necesitaría un aumento del 8,5% mensual para que el tercer trimestre finalice sin variaciones.
“Septiembre tendrá que registrar un crecimiento del 8,5% mensual (directamente imposible) para que el tercer trimestre cierre con crecimiento cero y la economía eluda la recesión técnica, dada la baja de 0,6% registrada en el segundo trimestre”, puntualizó un analista de la consultora LCG.
Por su parte, PPI advirtió que si la actividad se mantuviera en septiembre al mismo nivel que en agosto, el tercer trimestre terminaría con una caída del 2,8% en relación al segundo, constituyendo la mayor contracción trimestral desde el segundo trimestre de 2018 (-4,4%), con excepción del período vinculado a la pandemia.
Este panorama también es confirmado por otras consultoras. Max Capital indicó que los resultados de agosto fueron inferiores a sus proyecciones y a las expectativas generales del mercado. A pesar de que resaltó la elevada volatilidad del EMAE y su propensión a revisiones, consideraron que los datos de julio y agosto sugieren una contracción del PBI en el tercer trimestre.
“Con estos números, la recesión técnica es prácticamente inevitable. En el trimestre móvil de junio a agosto, la economía experimentó una caída del 2,4% trimestralmente, el descenso más significativo desde el shock de principios de 2024. A menos que haya modificaciones en datos anteriores y un rebote considerable en septiembre, el informe del siguiente EMAE podría reflejar una economía en recesión técnica”, señalaron desde Facimex Valores.
El diagnóstico va más allá de un solo trimestre. La pérdida de dinamismo también afecta las perspectivas de crecimiento para todo el año. PPI calculó que, si el EMAE permaneciera en los niveles de agosto, 2026 concluiría con una caída promedio de 0,24%. Este escenario generaría un arrastre estadístico negativo de 1,55% para 2027, significando que, incluso si la actividad no retrocede en el próximo año, el promedio anual partiría de una base más baja.
La revisión de las expectativas evidenció un cambio en el panorama. En diciembre de 2025, el mercado anticipaba un crecimiento económico del 3,5% para 2026, cifra que se ajustó a 1,5% según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, correspondiente a septiembre.
“No descartamos que la recesión sea breve, dado que un EMAE sin cambios en el último trimestre detendría la caída trimestral; sin embargo, lo fundamental es que la actividad ha perdido impulso desde marzo y aún no muestra señales claras de recuperación”, concluyó PPI.