Conforme a los datos proporcionados por Agricultura, durante todo 2025 las exportaciones de alfalfa y sus derivados totalizaron 167.311 toneladas, de las cuales 22.983 toneladas eran harina y pellets, mientras que 144.328 toneladas correspondieron a productos forrajeros. Este volumen representó un aumento del 28% respecto a 2024.
La alfalfa es uno de los cultivos forrajeros más importantes en la alimentación animal, especialmente en sistemas ganaderos y tambos. En Argentina, se estima que la superficie sembrada se aproxima a los 3 millones de hectáreas, abarcando también aquellas destinadas al consumo interno del sector pecuario.
El principal centro de producción se encuentra en el sur de Córdoba, donde se contabilizan alrededor de 600.000 hectáreas. También se registra producción significativa en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Mendoza y Santiago del Estero.
En la actualidad, el principal mercado para la alfalfa argentina sigue siendo el interno, destinado a la alimentación animal. No obstante, en los últimos años han aumentado las ventas externas, especialmente hacia Brasil y otros países limítrofes, beneficiados por la proximidad geográfica y menores costos logísticos.
Además, desde el ministerio de Agricultura subrayaron la expansión hacia mercados más competitivos, particularmente en Medio Oriente. “La presencia de mercados en Medio Oriente, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, evidencia la capacidad del sector para insertarse en destinos de mayor exigencia y demanda forrajera”, señalaron.
Otro aspecto relevante destacado por el Gobierno fue la contribución agronómica del cultivo. Según se señaló, la alfalfa desempeña un papel crucial como cultivo perenne que mejora la calidad del suelo, gracias a su sistema radicular profundo y su habilidad para fijar nitrógeno.
Según registros del Instituto Nacional de Semillas (Inase), en el país existen 476 variedades de alfalfa registradas en el Registro Nacional de Cultivares. En este contexto, el comunicado oficial definió a la alfalfa como “un insumo clave para diversificar las exportaciones, así como para la producción eficiente de proteínas animales.”
