Política

El Gobierno busca desvincular a Javier Milei del caso Adorni para centrarse en la gestión económica

El Ejecutivo considera que la percepción de Javier Milei se ha visto afectada por las repercusiones del caso Manuel Adorni. Sin embargo, confían en que su imagen empezará a mejorar a medida que se intensifique el ambiente electoral. Desde el Gobierno aseguran que el Presidente asumió el costo político más significativo al mantener a Adorni como jefe de Gabinete, pero creen que la situación se ha estabilizado y que el debate público se desplazará hacia temas económicos y comparaciones de modelos de cara a las elecciones.

“El impacto fuerte ya lo tuvimos y lo absorbió la imagen de Milei. De acá en adelante es todo para arriba”, indican desde Nación. Esta opinión refleja la esperanza en el oficialismo de que el escándalo relacionado con Adorni ya ha tenido su efecto más profundo en la percepción del Jefe de Estado y que, sin nuevas revelaciones judiciales significativas, podrá recuperar parte del terreno perdido.

En la Casa Rosada, los análisis de opinión pública sitúan la imagen de Milei en torno al 34%, la de Karina Milei en aproximadamente 21% y la de Adorni en cerca de 14%. Estos datos se manejan de manera reservada en el entorno político libertario.

Las cifras no son interpretadas de la misma manera en todos los sectores del Gobierno. En el círculo cercano a Karina Milei sostienen que la imagen del Presidente está alrededor de los 34 puntos, mientras que desde el entorno de Santiago Caputo mencionan que la cifra es algunos puntos más alta. No obstante, ambas partes coinciden en que el caso Adorni dañó la imagen de Milei, aunque no lo ha dejado por debajo de un umbral que consideran competitivo dado el clima de polarización electoral.

En Balcarce 50, cuentan que hace tres semanas detectaron un piso cercano a los 30 puntos en la imagen de Milei, y que posteriormente comenzó a estabilizarse y a crecer entre dos y tres puntos. Los funcionarios de primer nivel interpretan este incremento como una señal de resistencia de su base de apoyo, a pesar de la crisis más complicada que ha enfrentado el oficialismo desde que Adorni dejó de ser portavoz presidencial para convertirse en jefe de Gabinete.

El análisis interno sugiere que Milei utilizó un capital político considerable para mantener a un colaborador propio, asumiendo el costo. Desde el Gobierno reiteran que el Presidente no desea que sea el Congreso ni la oposición quienes decidan sobre la continuidad de su ministro coordinador, y que no se tomará ninguna decisión al respecto mientras no se produzcan avances judiciales relevantes.

Sin embargo, esta decisión ha abierto un debate interno sobre los límites de la defensa pública. Milei tiene intenciones de mostrarse junto a Adorni, como está planificado para un acto en Rosario por el Día de la Bandera, pero los equipos de comunicación del Gobierno buscan evitar que el Presidente se vincule constantemente con su jefe de Gabinete. La estrategia es apoyarlo institucionalmente, pero evitar que cada aparición sea vista como un blindaje personal.

El Ejecutivo reconoce que el caso Adorni ha provocado desgaste, frenado parte de la agenda legislativa y obligado a negociar con aliados para evitar pérdidas en el Congreso. La postergación de una sesión en el Senado le otorgó un respiro al jefe de Gabinete, aunque el inconveniente no ha sido completamente resuelto: se votará su citación el 25 de junio y el 2 de julio deberá presentarse ante la Cámara alta en un formato de interpelación, respondiendo preguntas sobre su patrimonio y declaraciones juradas.

La Casa Rosada también admite que este caso influye en los próximos movimientos de gestión. Políticamente, su prioridad es que los anuncios de Milei no sean opacados por novedades judiciales relacionadas con Adorni. Por eso, en Balcarce 50 buscan reducir la visibilidad del jefe de Gabinete, organizar su defensa de cara al Senado y centrar la agenda presidencial en cuestiones económicas y temas internacionales.

La estrategia comunicacional se enfoca en retomar la iniciativa a través de indicadores macroeconómicos. En el oficialismo desean reponer en el centro la desaceleración de la inflación, las exportaciones, los anuncios de inversión y otros datos macroeconómicos. “La idea es cambiar el eje y colocar a Milei en otro plano”, añaden.

Además, el Gobierno planea apoyarse en la agenda internacional del Presidente. En Nación se están preparando nuevos viajes y actividades en el exterior para las próximas semanas, con el fin de presentar a Milei como un líder global, distanciado de una agenda doméstica complicada por el caso Adorni. Esto incluye conferencias económicas y encuentros con figuras liberales, como la participación prevista junto a David Friedman, hijo de Milton Friedman.

Desde el Ejecutivo creen que el calendario electoral también jugará a su favor. “Estamos a mediados de junio. Pronto la sociedad empezará a discutir sobre la elección de modelos. La agenda no tiene muchas alternativas”, señalan desde el oficialismo. La expectativa es que, a medida que las elecciones se acerquen, la polarización entre Milei y sus oponentes se intensifique, limitando la influencia que el caso Adorni podría tener en la conversación pública.

Esta perspectiva se vincula con la estrategia de campaña que la Casa Rosada ya comienza a delinear. Se buscará enmarcar la discusión como una elección entre la continuidad del programa económico existente y el retorno a políticas anteriores. En este contexto, la imagen de Adorni se presenta como un inconveniente, pero no como el eje central que el Gobierno desea manejar en la competencia. La meta es que el Presidente recupere la centralidad y que el jefe de Gabinete se considere como un costo lateral de la gestión.

No obstante, persiste el riesgo de que el proceso judicial continúe generando novedades. En Balcarce 50 reconocen que la explicativa patrimonial de Adorni podría haber ayudado a establecer una estrategia impositiva y legal, pero no ha logrado resolver el dilema político. Las contradicciones en sus declaraciones, la rectificación de sus juradas, la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y varios elementos de prueba pendientes siguen siendo fuentes de desgaste para un funcionario que, según los números que se manejan en el entorno más cercano a Milei, presenta una imagen significativamente inferior a la del Presidente.

En el círculo del Jefe de Estado plantean, por lo tanto, una estrategia a dos tiempos. En el corto plazo, buscan mitigar el daño, ganar tiempo en el Congreso, preparar a Adorni para su presentación en el Senado y evitar nuevas situaciones que requieran una defensa directa del Presidente. A mediano plazo, apuestan a que la polarización electoral, los datos económicos y la agenda internacional permitan a Milei retomar la iniciativa.