La tendencia que había llevado al riesgo país a estar cerca de los 400 puntos ha cambiado debido a un entorno financiero global más complicado, influenciado por la incertidumbre provocada por la prolongación del conflicto en Medio Oriente.
El Gobierno había mostrado optimismo ante la caída sostenida de este indicador, lo cual auguraba la posibilidad de realizar nuevas emisiones de deuda.
A nivel local, los recientes indicadores que reflejan el deterioro en el empleo y los salarios han generado dudas sobre la viabilidad del proyecto político libertario, lo que ha llevado a los inversores a adoptar una postura más cautelosa.
En el transcurso del mes, los bonos de la deuda pública han caído hasta un 4,3%, lo que representa uno de los factores que han contribuido al ascenso del riesgo país. Adicionalmente, los bonos a 30 años de Estados Unidos han alcanzado un rendimiento superior al 5%, lo que también ha impulsado el aumento del riesgo país, dado que estos títulos son considerados como referencia.
