La inquietud respecto a los próximos vencimientos se intensificó tras la decisión del Tesoro de suspender las colocaciones de bonos en dólares, operaciones que se habían planificado como fuente de financiamiento para saldar deudas previas. Con las nuevas exigencias del mercado, el Gobierno enfrenta un costo creciente para acceder a estos fondos y se ve obligado a considerar otras opciones, como el uso de reservas del Banco Central. Para enero, está previsto el vencimiento de aproximadamente 4400 millones de dólares en bonos.
En este contexto, la consultora 1816 advirtió que, si no logra financiación alternativa, el Tesoro deberá adquirir divisas del Banco Central utilizando sus depósitos en pesos. Esta maniobra permitiría el pago a acreedores, aunque a expensas de disminuir la cantidad de dólares disponibles en el organismo.
Es posible que el superávit fiscal proporcione los pesos necesarios para dicha operación; sin embargo, los dólares deben provenir de las reservas. La economista Marina Dal Poggetto había señalado este dilema en su informe de septiembre para el IAE. Cabe recordar que el Tesoro detuvo las colocaciones de deuda local en dólares cuando aún faltaban por obtener 800 millones para este año y otros 5000 millones para 2027. Adicionalmente, mencionó que las reducidas compras de divisas del Banco Central y la utilización de fondos propios para afrontar vencimientos han ralentizado la acumulación de reservas.
Las dificultades ya se evidenciaban antes del reciente aumento en el precio del petróleo y la situación de la actividad económica sigue sin mejorar. El Indec reportó esta semana que en agosto la producción cayó un 1,7 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior. En relación a julio, descontando factores estacionales, solo se observó una mejora del 0,1 por ciento, cifra que no es suficiente para compensar la baja del mes anterior.
La falta de crecimiento también genera incertidumbre entre los inversores respecto a las perspectivas electorales del oficialismo, a un año de las elecciones presidenciales. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, indicó el jueves que existe “un castigo de más” sobre la deuda argentina. El funcionario defendió el equilibrio en las cuentas públicas y el estado del Banco Central, asegurando que el Gobierno cuenta con recursos para prevenir desajustes en el tipo de cambio y en las tasas de interés durante el año electoral.
Su análisis buscaba transmitir calma ante la caída de los bonos; sin embargo, al comparar con otros países se observa que el deterioro en Argentina es más profundo. Max Capital reportó que la diferencia entre el riesgo argentino y el de otros países con calificación B aumentó en 63 puntos, alcanzando un total de 265. Esto significa que los prestamistas han elevado sus exigencias para financiar a Argentina en comparación con otros miembros de este grupo de deudores de alto riesgo. La subida de las tasas internacionales no explica en su totalidad este fenómeno.
En el ámbito internacional, el petróleo Brent superó los 117 dólares por barril, su nivel más alto desde abril. Los temores de nuevos conflictos en Medio Oriente y posibles interrupciones en el suministro han impulsado este aumento. El encarecimiento de la energía añade presión sobre la inflación y complica la posibilidad de reducir las tasas de interés. Durante la jornada, el rendimiento del bono estadounidense a diez años se encontraba cerca del 4,99 por ciento, lo que también incrementa los costos del crédito para los países emergentes.
A pesar de la caída en los bonos, las acciones argentinas lograron recuperarse. El MSCI Merval aumentó un 4,5 por ciento en pesos. En el mercado neoyorquino, destacaron Supervielle, con un crecimiento del 6,1 por ciento; Galicia, con un 5,2; y Macro, con un 4,9. Los bonos bajo legislación extranjera cerraron con descensos de hasta el 0,2 por ciento. El dólar del Banco Nación finalizó sin cambios, cotizando a 1550 pesos para la venta, mientras que el Central adquirió 42 millones de dólares, acumulando compras de 1232 millones en octubre.