Las stablecoins son criptomonedas cuyo valor está vinculado a un activo estable, generalmente con un paridad de 1 a 1 con el dólar estadounidense. Algunos de los ejemplos más conocidos son USDT (Tether) y USDC (USD Coin). A diferencia de criptomonedas como Bitcoin, que pueden experimentar variaciones significativas en corto tiempo, las stablecoins están diseñadas para ofrecer estabilidad.
Esta funcionalidad las convierte en una opción atractiva para quienes buscan previsibilidad en lugar de especulación. En la práctica, operan como dólares digitales que se pueden almacenar en billeteras virtuales y transferir entre países sin intervención del sistema bancario convencional.
De acuerdo con el anuncio de las instituciones involucradas, la nueva sociedad se formalizará durante el segundo semestre de este año, con planes de lanzar su primer activo denominado en dólares estadounidenses en la primera mitad de 2027. Posteriormente, se prevé añadir una segunda moneda estable relacionada con otra divisa del G7, priorizando el euro.
La iniciativa se originó en octubre de 2025, cuando un grupo inicial de diez bancos comenzó a analizar la viabilidad técnica y regulatoria del proyecto. En menos de un año, el número de entidades se duplicó a los 21 miembros actuales, que representan a Norteamérica (incluyendo Bank of America, Citi, Goldman Sachs y otros), Europa (con Santander, BBVA, Deutsche Bank, entre otros), Asia (como MUFG Bank) y África (Standard Bank).
Las instituciones destacaron que el proyecto buscará alinearse con la ley GENIUS de Estados Unidos y el marco regulatorio MiCA de la Unión Europea. La stablecoin está diseñada para operar en tres ámbitos diferentes: pagos institucionales, liquidación de transacciones con activos digitales y uso diario en el comercio minorista.
Este anunció surge en un contexto de creciente actividad en el sector. Dos meses antes, un grupo paralelo de 140 empresas, incluyendo grandes nombres como Visa y Google, dio a conocer su propia iniciativa, Open USD, mientras que en Europa, 37 entidades están trabajando en un proyecto similar denominado Qivalis. De este modo, el mercado de stablecoins, hasta ahora dominado por Tether (USDT) y Circle (USDC), comienza a observar a la banca tradicional como un rival con ambiciones de escala.
Mauro Andreoli, referente de IOG (Input Output Global), que desarrolla Cardano, afirma que el momento es idóneo para fortalecer el apoyo legal a la infraestructura blockchain y menciona la Clarity Act promovida por el Congreso estadounidense. “La oportunidad que crea el Clarity Act es atractiva para todos los bancos: por primera vez hay un respaldo legal que permite avanzar en uno de los mayores mercados del mundo, el estadounidense, generando un efecto cascada en otros mercados”, señaló Andreoli.
El experto agregó: “La apertura hacia alrededor de 500 millones de nuevos usuarios transforma la dinámica y proporciona una ventaja competitiva considerable a quienes lleguen con la infraestructura y la confianza ya establecidas”.
El analista financiero Emanuel Juárez interpretó esta movida “como una respuesta defensiva, pero también innovadora. No se trata de que los bancos estén descubriendo el dinero digital, sino de que intentan no quedar al margen de una infraestructura que ya se desarrolló fuera del sistema tradicional”.
“Hoy, las empresas financieras, fintech y proveedores de pagos utilizan blockchain no como un fin especulativo, sino como una infraestructura financiera para la transferencia inmediata y global de valor o transacciones”, añadió el especialista.
La pregunta que persiste es si la banca tradicional puede realmente competir con un actor como Tether, que ha liderado el mercado durante años. Andreoli sostiene que sí, y agrega que “los bancos tienen la liquidez y el respaldo de activos necesarios para justificar el nivel de emisión requerido. Incluso podrían posicionarse en blockchains donde USDT y USDC no poseen una fuerte presencia, aprovechando así ese TVL y volumen de transacciones.”