Política

Javier Milei concluye su visita a Nueva York y se prepara para un viaje a París

Javier Milei regresa este viernes tras una estancia en Nueva York, considerada en Balcarce 50 como una ocasión para fortalecer el alineamiento estratégico con Estados Unidos y mejorar su posicionamiento internacional. Sin embargo, el balance dejó una impresión menos contundente de lo esperado. No se produjo una reunión bilateral con Donald Trump, el encuentro con Marco Rubio fue solo un breve contacto y el apoyo estadounidense al reclamo argentino por Malvinas no se tradujo en una declaración pública desde Washington.

A pesar de esto, el Presidente logró captar la atención al dirigirse a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde defendió la soberanía sobre las islas y criticó el funcionamiento del organismo. La falta de la fotografía oficial con Trump es especialmente significativa, considerando las altas expectativas oficiales sobre un posible encuentro entre ambos mandatarios.

Si bien Milei participó en la sesión del Escudo de las Américas junto al presidente estadounidense, no hubo ninguna reunión bilateral formal. El embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, trató de minimizar la ausencia de la fotografía señalando que ambos líderes se han reunido en múltiples ocasiones.

Asimismo, durante la visita, Trump mantuvo un encuentro directo con el primer ministro británico Andy Burnham, en el que también se abordó la cuestión de Malvinas. Burnham confirmó haber expresado la postura británica sobre las islas, subrayando que Londres se mantendrá firme ante cualquier amenaza, mientras que Trump destacó el buen estado de las relaciones entre Estados Unidos y Reino Unido.

Una de las fotos significativas del viaje fue con Benjamín Netanyahu, un aliado político de Milei que enfrenta un panorama internacional complicado. El Presidente reafirmó su apoyo al primer ministro israelí y defendió la alianza con Israel, aunque la reunión también evidenció el aislamiento que enfrenta Netanyahu en la ONU, donde su discurso fue acompañado por el retiro de varias delegaciones.

No obstante, el viaje dejó una importante noticia económica: Argentina y Estados Unidos anunciaron el Corredor Andes-Atlántico, un plan de financiación de hasta 7.000 millones de dólares destinado a proyectos de infraestructura relacionados con energía, minería, transporte y conectividad, con un foco central en Vaca Muerta y en iniciativas de gas natural licuado.

El acuerdo incluye instrumentos de organizaciones estadounidenses y la posibilidad de atraer inversiones privadas, aunque no implica un desembolso inmediato. Esta cifra llega en un momento crucial, ya que el Gobierno busca demostrar que su acercamiento a Washington puede traducirse en financiamiento e inversiones efectivas, coincidiendo con las proyecciones del equipo económico sobre la posible demanda adicional de dólares en el año electoral.

Al regresar a Buenos Aires, Milei se encuentra con una agenda doméstica en movimiento. Durante su ausencia, Karina Milei manejó las estrategias políticas y las negociaciones con aliados, incluyendo el Presupuesto 2027, la reforma electoral y las PASO, todos temas con un fuerte componente electoral. Karina Milei tuvo dos encuentros con la prensa y destacó que su relación con el Presidente es ‘espectacular’.

La próxima parada internacional de Milei será París, del 30 de septiembre al 2 de octubre, donde participará en la Argentina Week. Estará acompañado por Karina y Diego Santilli, así como por varios gobernadores. Este viaje no solo tendrá un enfoque económico, sino que también medirá la efectividad de la nueva red de alianzas que el Gobierno intenta construir hacia 2027.

La presencia de mandatarios provinciales en París otorga al viaje una relevancia que trasciende la diplomacia del Presidente, convirtiendo la Argentina Week en una vitrina de la nueva etapa política del Gobierno. En Casa Rosada se pretende utilizar esta convocatoria para fortalecer las negociaciones sobre el Presupuesto y la eliminación de las PASO.

Por otro lado, la tensión interna con Patricia Bullrich llevó al Ejecutivo a moderar su postura, con el Presidente instruyendo a sus funcionarios a evitar confrontaciones con la senadora, buscando así mantener un vínculo con la líder del bloque libertario en el Senado. Esta decisión de suavizar las relaciones se adoptó en una semana en la que el oficialismo logró avances en el Congreso, particularmente en relación a la zona fría y en la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central.