El informe de Guillermo Oliveto, al que se tuvo acceso, abarca 122 páginas en las que se describe una industria “estancada y golpeada”, marcada por una reducción del consumo y escasa inversión.
A través de grupos focales divididos por clase social y edad, se constató que casi el 60% de los participantes opina que la industria ha ido “peor o mucho peor” con Milei en comparación a períodos anteriores.
Asimismo, se indagó sobre el impacto del modelo de gobierno en la industria. Un 41,8% de los encuestados considera que la actuación del Estado influye “mucho”, mientras que el 34,2% opina que lo hace “bastante”. Un dato destacado es que el 74,2% de los votantes de Milei también cree que el gobierno debe preocuparse por la industria. En general, un abrumador 90,7% de los participantes sostiene que el Estado argentino debería impulsar la industria nacional.
Uno de los testimonios recogidos en el estudio destaca las preocupaciones sobre el aumento de precios. Un encuestado expresó: “Ahora se dan cuenta que han venido remarcando muchísimo. Ahora que abrieron la importación se dan cuenta que tienen que bajar los precios. ¿Por qué no los bajaron antes? Los bajan ahora porque los aprietan. Pero antes, ¿cuánto han ganado?”. Esta afirmación sugiere que la población apoya la industria nacional, pero critica los altos precios de ciertos bienes estratégicos. Es importante señalar que en ninguna parte del informe se plantea un deseo popular de reemplazar la producción local por importaciones para reducir precios, como insinúa Milei.
El informe también retrata una situación laboral compleja y cada vez más crítica en el sector industrial, señalando “empresas con deudas imposibles de saldar, cierres de empresas y recortes de todo tipo, incluidos horas de trabajo y personal”. En este sentido, afirman que “el contexto es cada vez más preocupante” y añaden que “los números no cierran; aumentan las importaciones, cae el consumo, disminuyen los pedidos, y se busca cualquier forma de sobrevivir”.
Uno de los testimonios de trabajadores fabriles menciona: “El ambiente está muy caldeado, la gente está muy enojada. (…) Yo manejaba cinco máquinas, ahora manejo solo una. Se dificulta cobrar, no se sabe lo que va a pasar, esta es la realidad”.
Milei ha intentado formar la impresión de que los empresarios argentinos son prebendarios, no competitivos y que no se adaptan al cambio de modelo económico. Sin embargo, esto no se refleja en los resultados del estudio de Oliveto. En respuesta a la pregunta sobre qué les evoca la palabra “industria”, la mayoría de los encuestados la asocia con “trabajo y empleo”, y solo un 2,8% menciona a los empresarios como “prebendarios, corruptos y atrasados”.
Adicionalmente, se indagó si la población cree que Argentina tiene una industria significativa, a lo que el 77,8% respondió afirmativamente. Esta cifra incluye un 74% de los votantes de Milei y un 83% de los votantes de Massa, lo que sugiere un alto consenso sobre la necesidad de mantener una industria en el país.
Por último, el informe plantea si el país debe contar con industria en el futuro, y un impresionante 95% de los consultados respondió que sí. Dentro del electorado de Milei, la cifra asciende al 96,4%, lo cual indica una percepción especialmente positiva entre los libertarios hacia la industria. Entre los votantes de Massa, el 98,2% también considera que es fundamental contar con una industria en el país.
En cuanto a la percepción actual del nivel de la industria argentina, un 57,9% de los votantes del partido libertario la califica como buena, mientras que el 65,6% de los votantes peronistas que participaron en el balotaje de 2023 considera que la industria es importante.