De acuerdo con información que se ha podido reconstruir, la manifestación tuvo lugar en la vereda sin interrumpir el tránsito, mientras efectivos de seguridad se encontraban apostados en la entrada del edificio.
Este nuevo encuentro se dio al día siguiente de que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ocupara las instalaciones de la CNEA para denunciar la desvinculación de cerca de un centenar de empleados. Esta acción resultó en un operativo por parte de Gendarmería Nacional, que desalojó a los manifestantes.
En respuesta a estas denuncias, el Gobierno aclaró que no se habían realizado despidos, sino que se trataba de la no renovación de 61 contratos de plazo fijo que habían sido firmados en 2023, durante la anterior gestión de la CNEA.
Según la información oficial, 42 de esos contratos correspondían a trabajadores con niveles educativos primarios o secundarios, sin formación terciaria o universitaria. El Ejecutivo enfatizó que no hubo despidos entre ingenieros nucleares o el personal técnico especializado que lleva a cabo las funciones principales del organismo.
Esta aclaración buscó responder a las afirmaciones de ATE, que aseguró que los recortes afectarían a “profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado con más de 10 años de antigüedad que sostienen áreas críticas del desarrollo nuclear argentino”.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue el encargado de difundir la convocatoria y las acciones de protesta a través de sus redes sociales. El martes había manifestado la intención de permanecer en el edificio hasta recibir respuestas de las autoridades y afirmó que el presidente de la CNEA, Martín Porro, “está atrincherado por decisión propia”.
El gremio consideró las desvinculaciones como una “canallada” e invocó el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que garantiza la estabilidad laboral en el sector público. Además, advirtió sobre un presunto intento de desmantelar el organismo para habilitar una futura privatización.
Durante la jornada del martes, se produjeron incidentes en la sede de la CNEA. Según fuentes de las fuerzas de seguridad, el personal desvinculado ingresó de manera irregular al lugar, lo que llevó al despliegue de Gendarmería Nacional, dado que se trata de una institución estratégica. Como resultado, un efectivo sufrió lesiones leves y se produjeron daños en dos escudos durante el operativo.
Horas antes de la ocupación del edificio, el vocero presidencial, Adrián Ravier, había indicado que el personal de la CNEA se había reducido un 57,83%, pasando de 645 a 272 cargos. En este contexto, explicó que el Gobierno había implementado un promedio de aproximadamente 3.000 bajas mensuales en la administración pública nacional como parte de un proceso de revisión de estructuras y dotaciones.
Ravier también detalló que, además de las desvinculaciones, 3.983 trabajadores optaron por planes de retiro voluntario en varios organismos nacionales, incluidos Belgrano Cargas, Casa de la Moneda y la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES), entre otros. Además, destacó que las autoridades superiores del Estado se habían reducido en un 36% en comparación con la gestión anterior, con reducciones del 50% en ministerios, 39% en secretarías, 32% en subsecretarías y 45% en cargos de asesores.
