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Reconocer fallos y avanzar: Di Carlo establece la estrategia de River

Stefano Di Carlo ha tomado una posición firme. El presidente de River ofreció su primera declaración pública tras 71 días de silencio, con el objetivo de dejar atrás un pasado reciente marcado por la agitación, calmar el alarmante presente y enfocar la mirada hacia un futuro que se presenta lleno de interrogantes. En una extensa conferencia que duró una hora y cinco minutos, abordó cuatro aspectos clave en relación al deporte: admitió el error de apartar en el predio de Cantilo a los futbolistas que no continuarían en el plantel, resaltó los logros de los “tres mercados en uno” y la calidad de las nuevas incorporaciones, brindó apoyo al cuestionado entrenador Eduardo Coudet y pidió paciencia y tiempo para trabajar con los hinchas, aun en medio de una histórica racha de seis derrotas consecutivas en la AFA.

Con menos de diez meses al frente de la gestión y tras enfrentar la primera reprobación del público en el Monumental en 13 años, Di Carlo ya había anticipado su deseo de hablar después de la derrota en la cancha de Tigre: “Esta semana voy a hablar”, expresó mientras abandonaba el recinto tras la cuarta caída consecutiva de River, en un torneo en el que el equipo aún no ha sumado puntos ni goles. Su voz era esperada con ansias por los socios e hinchas, ya que no se había manifestado desde el 1 de junio, cuando ofreció una contundente entrevista en un canal de deportes, donde anunció la reestructuración del plantel, la salida de 15 futbolistas confirmados que fueron apartados y un mercado de pases agresivo para conformar un equipo más compacto, con recursos concentrados y espacio para jóvenes talentos.

Durante este período, se produjeron importantes cambios: ya no se encuentran 23 futbolistas entre jugadores profesionales y juveniles, y han llegado otros nueve, con una inversión aproximada de 70 millones de dólares por parte del club. Sin embargo, la crisis futbolística persiste, el rendimiento del equipo es deficiente y las estadísticas reflejan un panorama negativo que no se veía desde hace 120 años. En este sombrío contexto, Di Carlo fue el único dirigente que expuso un mensaje unificado en un momento crítico, a pesar de contar con el apoyo de los vicepresidentes y otros miembros de la comisión directiva presentes en el acto.

En la primera fila de la sala se encontraba el secretario técnico Enzo Francescoli, mientras que el director deportivo Pablo Longoria no asistió y fue parte de la conversación que Di Carlo mantuvo con la prensa: “Longoria vino a darnos apoyo en el armado de la estructura y en la operación del fútbol. Tal vez el error fue no emplear el nombre tradicional en nuestro país, que sería el de gerente de fútbol. Sin embargo, no se puede evaluar el trabajo de una persona en solo 60 días. En todo caso, lo haremos al finalizar el mercado de enero”.

Paralelamente, el plantel se estaba entrenando en River Camp mientras Di Carlo analizaba la situación: “Es una problemática compleja, que viene en declive desde hace tiempo. Tras la final perdida teníamos dos alternativas: sobrevolar la situación con correcciones menores o hacer una intervención significativa. Optamos por un mercado fuerte para reorganizar el proyecto. Realizamos tres mercados en uno debido a la gravedad del momento. Cometimos errores, y lo que ocurrió con los apartados en Cantilo fue una equivocación en la forma, la velocidad y el lugar. La decisión fue deportiva, pero se cometieron fallos que debemos corregir, y esto responde a uno de los momentos más críticos en términos de resultados en la historia reciente de River. Es inaceptable el número de derrotas”.

En concordancia con las afirmaciones realizadas el sábado por Coudet, las palabras de Di Carlo también buscaban mitigar el descontento y la ansiedad de los hinchas, quienes están presenciando cómo su equipo ocupa el último lugar de los 30 en el torneo. “En el plantel percibimos unidad y convicción hacia Coudet, lo mismo que nosotros. Debemos proporcionar un horizonte de calma y colaboración para lo que se viene. Contamos con las herramientas y la materia prima. Necesitamos tiempo para ensamblar el equipo. La situación es incómoda y es comprensible que los hinchas se expresen. Reconocemos la poca tolerancia y el derecho a manifestarse. Pero River volverá a estar donde merece. A Chacho lo veo bien, con fuerza. Dialogamos diariamente con él y los referentes, y encontramos determinación. Esto requiere tiempo para revertir la situación”.

Después de que se pospuso una semana el partido ante Independiente Santa Fe en la Copa Sudamericana, River se enfrentará el domingo a Argentinos Juniors en el Monumental y luego viajará a Bogotá para un encuentro decisivo para el futuro del DT. Mientras tanto, el presidente, quien evitó confirmar si Coudet había solicitado la continuidad de alguno de los futbolistas apartados, dio por cerrado el mercado de pases con la notable incorporación de Thiago Almada por 20 millones de euros: “Hicimos un mercado balanceado. En el once titular y en la primera línea de sucesión en cada posición, River se ha fortalecido con jugadores de gran calidad. Sé que a veces las inversiones generan inquietud, pero lo hacemos con confianza en la calidad de los futbolistas. Y lo podemos hacer gracias a la sólida economía que se ha construido durante estos 13 años con este grupo al mando del club”.

Con la confirmación de la salida de Kevin Castaño hacia Atlético Mineiro, solo quedan por resolver las situaciones de Germán Pezzella, Giuliano Galoppo, Fabricio Bustos, Matías Galarza, además de Kendry Páez y Matías Viña, que están en proceso de préstamo. Di Carlo intentó con sus palabras transmitir la calma que no llega desde el campo de juego. Ahora la responsabilidad recae sobre Coudet, quien cuenta con el respaldo del presidente y enfrenta un mercado de alto impacto que lo exige a mejorar y ganar. Porque, pese a las intenciones discursivas, River no tiene tiempo ni margen en la tabla de posiciones.