Economía

YPF y socios internacionales postergan licitación crucial para el gasoducto de Vaca Muerta

A menos de 40 días de la firma que marcará el inicio formal de Argentina LNG —la mayor inversión privada en la historia del país—, el consorcio conformado por YPF, Eni y XRG ha decidido posponer la licitación de los tubos necesarios para el gasoducto troncal del proyecto, una subasta valorada en aproximadamente USD 2.000 millones. La subasta estaba inicialmente programada para el 20 de octubre.

Fuentes cercanas al proceso informaron que este retraso se debe a que las evaluaciones técnicas de los oferentes —un paso indispensable antes de proceder con la puja por precios— llevaron más tiempo del esperado, algo común en licitaciones de esta envergadura.

Esta operación representa la compra de caños más grande en la historia del sector energético argentino. El documento de licitación contempla tuberías para dos gasoductos de 48 pulgadas —1.219 milímetros de diámetro exterior— y un poliducto de 24 pulgadas, cerca de 610 milímetros. Fuentes indicaron que nunca antes se habían adquirido en el país caños de tan considerable diámetro, espesor y peso.

El ducto troncal conectará Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, con Sierra Grande, en Río Negro, donde dos buques fábrica licuefactores —unidades FLNG— transformarán el gas de Vaca Muerta en Gas Natural Licuado (GNL) en el Golfo San Matías. Este esquema incluye una planta de tratamiento cuya capacidad es comparable a la de la refinería más grande del país, perteneciente a YPF ubicada en La Plata.

Se espera que cuando ambas unidades FLNG comiencen operaciones en 2031, con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales —potencialmente ampliables a 18 millones—, las exportaciones alcancen los USD 10.000 millones anuales. Para entonces, se proyecta que la inversión acumulada ascienda a aproximadamente USD 29.000 millones: USD 24.000 millones en infraestructura y USD 5.000 millones en el desarrollo de los recursos gasíferos. El desembolso total estimado para todo el ciclo del proyecto es de USD 51.000 millones, lo que lo convierte en el mayor bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El proyecto espera la aprobación del comité evaluador del régimen para beneficiarse de sus ventajas.

Aunque no se ha confirmado oficialmente la lista de participantes, se ha rumoreado que Tenaris tiene intención de participar en la subasta. También se mencionaron a Welspun de India, JFE Steel de Japón, US Steel de Estados Unidos, y fabricantes de China y Corea del Sur.

La participación de Tenaris podría ser especialmente relevante dado que la compañía del Grupo Techint ha enfrentado tres reveses consecutivos en licitaciones relacionadas con proyectos de GNL en el país. A principios de año, perdió la provisión de caños para Southern Energy (SESA) frente a Welspun, y poco después, Techint Ingeniería quedó excluida de la obra civil de ese mismo proyecto.

El 9 de julio, una unión transitoria que formó con Sacde (la constructora de Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía) también fue superada en la licitación para la construcción del gasoducto de Argentina LNG; la adjudicación fue para Pumpco y la italiana Bonatti, con respaldo de la local Contreras Hermanos. La oferta ganadora fue un 15% inferior a la de Techint-Sacde, lo que representó un ahorro que superó los USD 150 millones sobre un contrato de aproximadamente USD 1.200 millones.

La derrota de Tenaris ante Welspun en SESA generó un debate sobre el costo de los insumos energéticos en el país y provocó un choque entre el presidente Javier Milei y Paolo Rocca, donde el mandatario llegó a referirse a Rocca como “Don Chatarrín de los tubitos caros” en algunos foros, en uno de los enfrentamientos más notorios entre el Gobierno y el sector privado.

En términos de volumen, la licitación de Argentina LNG es casi diez veces mayor que la de SESA, aunque la comparación directa no es del todo lineal debido a que el pliego incluye dos gasoductos y un poliducto. Una cláusula adicional exige a los oferentes mantener sus propuestas vigentes hasta el cierre del project finance, garantizando que los precios se congelen mientras se estructura el paquete financiero.

Para determinar al ganador, el consorcio utilizará el mismo formato que aplicó en la obra civil: una subasta japonesa inversa modificada, un mecanismo impulsado por Horacio Marín, presidente y CEO de YPF. Este formato invierte la lógica habitual; en lugar de pujar al alza, los competidores empujan los precios hacia abajo.

El requisito previo es que cada empresa debe contar con la aprobación de sus condiciones técnicas, legales y financieras, así como el contrato firmado. Solo entonces se activará un software que lanzará un precio de partida y preguntará a todos los participantes si lo aceptan. Aquellos que digan que sí avanzarán a la siguiente ronda, donde el precio será reducido. Quienes se retiren no sabrán si otros también lo hicieron; aquellos que continúan desconocerán cuántos competidores quedan.

“Hay un caso en el que hicieron horas de competencia unos con otros”, señaló Marín sobre el efecto psicológico que genera este diseño. “No hay lobby. Se acabó”, agregó el ejecutivo. Un escribano público y el vicepresidente de la compañía supervisan cada ronda en total aislamiento, sin contacto con el resto de la empresa hasta que la subasta se cierra y se levanta el acta de inmediato.

El aplazamiento de la subasta de tubos se da semanas antes de un evento que Marín catalogó como irreversible. El 14 de octubre, durante un almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), confirmó que el 26 de noviembre YPF, Eni y XRG firmarán la decisión final de inversión (FID) de la primera fase. “Después de eso no hay vuelta atrás”, alertó.

El financiamiento avanza por dos vías. En septiembre, el Export-Import Bank de los Estados Unidos (US Exim) presentó una propuesta de crédito a largo plazo por hasta USD 6.000 millones para la compra de bienes y servicios estadounidenses relacionados con las etapas de infraestructura y producción. Este respaldo de Washington responde a un factor geopolítico: las disrupciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz recortaron las exportaciones de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos en 35.000 millones de metros cúbicos entre marzo y junio en comparación con el mismo período de 2025, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), y Estados Unidos busca diversificar sus fuentes de suministro.

Paralelamente, 47 entidades bancarias han participado en las primeras rondas de financiamiento para la etapa inicial —valorada en USD 15.500 millones— y el monto comprometido ha superado en 2,4 veces lo requerido. JP Morgan lidera la ingeniería financiera, mientras que el Banco Santander está entre los bancos participantes.

El segundo pilar del financiamiento son los contratos de venta. En la feria Gastech 2026, celebrada en Bangkok, Marín adelantó que la compañía está cerca de cerrar entre dos y tres acuerdos para el suministro de GNL, con volúmenes que oscilan entre 0,5 y 1,5 millones de toneladas anuales con compradores internacionales. Fuentes vinculadas a las negociaciones señalaron que al menos uno de estos contratos ya está definido. Además, Eni y XRG, además de ser socios, actuarán como offtakers —compradores de parte de la producción futura—, lo que asegura la venta de una fracción del GNL antes de concretar cualquier acuerdo con terceros.

Con la obra civil adjudicada, el financiamiento en camino y los compradores alineados, la licitación de tubos se convierte en una de las últimas piezas que faltan antes de la decisión final de inversión. Marín resumió la situación en el Cicyp: “Estamos haciendo un compromiso por el que Argentina va a exportar USD 55.000 millones en 2031.”