Economía

Caída del crédito a las familias: un 5% menos en el último año por tasas y mora elevada

Ante la creciente presión de la oposición en el Congreso, el Gobierno ha anticipado recientes cambios en la dinámica del crédito. Según el equipo de Luis Caputo, luego de haber refinanciado deudas sin recurrir a un “rescate”, los bancos estarían comenzando a conceder más préstamos y a reducir las tasas, indicando un posible “punto de inflexión”, aunque este cambio aún no se ha evidenciado en las cifras oficiales.

Datos del Banco Central revelan que, en agosto, los préstamos en pesos destinados al sector privado mostraron una disminución real de 1% mensual, marcando la primera contracción desde marzo. Esta caída se centró en los créditos de consumo (-1,9%), especialmente en las financiaciones con tarjetas de crédito (-3,3%), mientras que los préstamos personales permanecieron relativamente estables.

En contraste, el crédito hipotecario experimentó un crecimiento real del 2,8%, manteniendo una tendencia positiva de más de dos años. En lo que respecta a las empresas, los préstamos comerciales disminuyeron un 0,7% en agosto, aunque el comportamiento fue variable: los adelantos incrementaron un 1,8%, mientras que las financiaciones con documentos, como descuentos y a sola firma, cayeron un 2,0% y 1,9% respectivamente.

Según observaciones de las autoridades, se ha identificado una marcada disparidad en el acceso al crédito. Las tasas de interés de los documentos se redujeron al 50% en agosto, mientras que los préstamos personales alcanzaron el 74% y las tarjetas un 86%, casi el triple de la inflación proyectada para 2026. Ante esta situación, Vladimir Werning, segundo del BCRA, sugirió que los bancos podrían aplicar una política de tasas más similar a la empleada para las empresas.

Desde hace varios meses, las entidades bancarias han comenzado a refinanciar deudas de manera individual, extendiendo plazos y reduciendo tasas. No obstante, el panorama sigue siendo delicado: en los primeros siete meses del año, los créditos personales cayeron un 4,7% y las tarjetas un 3,7% en términos reales, en un entorno marcado por tasas elevadas, una morosidad récord y restricciones más severas por parte de los bancos.

“Al refinanciar la deuda, se otorgan plazos más largos y tasas más bajas, mejorando las condiciones para que el deudor se regularice; sin embargo, esto también implica recortar considerablemente su capacidad para seguir utilizando la tarjeta de crédito. Con frecuencia, se reduce el límite de crédito original hasta en un 75%”, explicó una fuente del sector bancario.

El análisis del stock de crédito al consumo realizado por Fernando Marull muestra un encogimiento continuo: tras un incremento real del 2,7% en abril, se registraron caídas del 1,6% en mayo, 2,5% en junio, 7,3% en julio y un 9,9% en agosto. “Esto se debe a la relación entre la oferta y la demanda; quienes se encuentran en morosidad no obtienen nuevos créditos, y los bancos, para proteger sus carteras, dejan de ofrecer financiación”, explicó un economista.

La morosidad entre las familias alcanzó un 12,94% en julio de 2026, afectando a 5,9 millones de personas. Para la consultora LCG, la raíz del problema radica en el estancamiento económico, la caída del poder adquisitivo, y la concesión de préstamos a tasas que no se corresponden con la inflación actual. “A pesar de los avances en la mora y las tasas, el crédito a las familias no recuperará su dinamismo como en 2024”, indicó la consultora.

Matías Rajnerman, economista del Bapro, estimó una caída del 9,5% real en los préstamos en pesos a las familias durante los primeros siete meses del año, descartando que esta disminución se deba a la falta de ingresos. “A menor ingreso, mayor necesidad de crédito complementario; sin embargo, los bancos están elevando tasas y requisitos, lo que es evidente”, afirmó.

En el último mes, el Gobierno ha implementado diversas medidas para estimular el consumo sin alterar el plan de ajuste fiscal. Se han anunciado créditos en dólares, préstamos hipotecarios en pesos, financiamiento ajustado por inflación para la compra de vehículos y bajadas de tasas para refinanciar deudas. Todos estos esfuerzos buscan revitalizar uno de los motores esenciales para el repunte en 2024, que desde el año pasado ha estado estancado.

“Entre mediados de 2024 y abril de 2025, el crédito tuvo un gran auge. Sin embargo, muchos de los tomadores llegaron sobreendeudados a la introducción de una política monetaria más restrictiva. Desde entonces, la volatilidad de tasas y la escasa liquidez en pesos han complicado la situación para esos deudores”, indicó Jorge Vasconcelos, director del IERAL.

Un informe de dicho instituto revela que la morosidad familiar pasó del 4,5% en mayo de 2025 al 12,8% en mayo de este año, lo que representa un incremento de tres veces en 12 meses.

Con este escenario, el equipo económico enfrenta presiones por las propuestas “populistas” de la oposición para abordar la mora, así como la postura de Javier Milei, quien sugiere resolver la situación “entre privados”. En este contexto, Werning advirtió recientemente que los bancos que intenten compensar pérdidas mediante el cobro de sobretasas a hogares morosos no lograrán establecer un círculo virtuoso de recupero y deben estar dispuestos a aceptar pérdidas contables.

El Gobierno vincula el aumento de la morosidad con el “boom del crédito”, pero en los bancos atribuyen la situación a la fecha del 14 de abril de 2025, cuando se firmó el acuerdo con el Fondo Monetario y se modificó la política monetaria a cambio de un préstamo de 20.000 millones de dólares, seguido por la eliminación de Leliqs y un aumento abrupto de tasas y encajes superiores al 50%. “Eso destruyó el mercado”, concluyó una fuente del ámbito financiero.