Economía

Busca un empleo registrado, pero el costo del transporte reduce sus posibilidades

Para muchos jóvenes del conurbano bonaerense, el aumento sostenido del boleto agregó una cuenta inevitable a la búsqueda de empleo. Antes de enviar un currículum o aceptar una entrevista en la Ciudad de Buenos Aires, deben calcular cuántos viajes pueden afrontar. En algunos casos, el costo del traslado vuelve inviable un puesto incluso después de conseguirlo.

Facundo Monzón, de 25 años, vive en Villa Domínico, Avellaneda, y busca un empleo registrado. Las entrevistas fuera de su zona se convirtieron en un gasto que condiciona sus posibilidades. “En cada entrevista que tengo, es un presupuesto elevado”, afirmó al referirse a los viajes necesarios para postularse.

Para llegar a algunas entrevistas, Monzón debe tomar más de tres colectivos y recorrer buena parte del Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde el sur del conurbano viajó a zonas del norte y el oeste, en trayectos que exigen varias combinaciones y tarifas. “Llegar hasta acá a Capital, zona norte, me ha tocado ir a entrevistas en zona oeste”, relató.

El problema no termina en el proceso de selección. Monzón trabajó como bachero en una cafetería de la Ciudad de Buenos Aires, pero el traslado absorbía parte de sus ingresos y afectaba la economía de su hogar. “Tengo que combinar muchas veces y es mucho el pago”, explicó al recordar sus viajes cotidianos.

Con un sueldo mensual cercano a los $500.000 por jornadas de ocho horas, y turnos extra en algunos casos, calculó que destinaba casi el 45% de sus ingresos a los colectivos. La cuenta dejó de ser sostenible. “No me rendía, básicamente”, sostuvo sobre el empleo que terminó abandonando.

La experiencia de Monzón refleja una dificultad que Florencia Segal, integrante de Fundación Empujar, observa entre jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral formal. La organización los acompaña en procesos de capacitación y acceso al trabajo, en un contexto en el que pagar el transporte puede determinar si alguien llega o no a una entrevista. “El aumento que sufrió el transporte desde diciembre de 2023 en adelante fue de 1.500%”, afirmó Segal.

Según la referente, el impacto alcanza a quienes ya trabajan, a quienes asisten a cursos y a quienes todavía intentan entrar al mercado laboral. En muchos casos, estimó, los gastos de transporte representan cerca de una cuarta parte del salario. “Quizás gracias a las redes de intermediación de la Fundación Empujar lo logran, pero no pueden jugar ese partido”, señaló.

La falta de saldo en la tarjeta SUBE puede frenar una búsqueda incluso cuando aparece una oportunidad concreta. “Por un tema presupuestario no pueden cargar la SUBE para asistir a esa entrevista de trabajo”, explicó Segal sobre una situación recurrente entre los jóvenes que acompaña la fundación.

La restricción también reduce el radio de búsqueda y puede empujar a las personas a permanecer en empleos informales o changas cerca de sus casas. “Vos no podés salir de tu barrio porque no podés cargar la SUBE”, planteó Segal sobre las consecuencias de no poder pagar los traslados.

En esas circunstancias, las opciones disponibles suelen concentrarse en las inmediaciones del domicilio. “El único trabajo que aparece como posible es ese trabajo que está a la vuelta de tu casa”, agregó la integrante de Fundación Empujar.

Mientras busca empleo, Monzón hizo changas y participó en una capacitación de la organización. Allí aprendió a preparar currículums, realizó simulacros de entrevistas y trabajó con herramientas como Excel. También cursó una formación de KPMG. “Estoy en busca de un trabajo formal”, dijo.

Aspira a conseguir un puesto que le permita ayudar a su familia, cubrir sus gastos y moverse por la ciudad sin que el viaje consuma una parte decisiva de su sueldo. Calcula que necesitaría ganar cerca de $900.000. “Para ayudar a la familia, para solventar mis gastos, para moverme por la ciudad”, explicó.

Segal afirmó que los jóvenes que acompaña la fundación siguen interesados en acceder a un empleo registrado, entre otros motivos, por la cobertura médica y la mayor estabilidad. “Ese primer trabajo en blanco que los chicos buscan sigue estando latente”, expresó.

La dificultad para llegar a una entrevista se suma a un mercado laboral que, según Segal, reduce primero las vacantes para personas con menos experiencia cuando cae la actividad económica. “Lo que más se limita es la puerta de entrada”, afirmó.

La competencia, añadió, enfrenta a jóvenes de 18 o 20 años sin experiencia laboral formal con adultos de más trayectoria dispuestos a aceptar remuneraciones similares. “Un empresario tiene que elegir entre contratar a un chico de 18 o 20 años sin experiencia versus alguien de 35”, planteó Segal.

Fundación Empujar identificó oportunidades en cadenas de valor vinculadas con Vaca Muerta, la minería y el agro, donde algunas empresas tienen presencia en el conurbano bonaerense. Segal propuso que esas compañías amplíen la búsqueda de personal en los distritos donde operan. “Si en Berazategui seguro tenés una comunidad enorme de personas”, dijo, “también tenés una comunidad enorme de empresas”.