En 2018, durante el Gobierno de Mauricio Macri, Argentina adquirió cinco Super Étendard Modernisé (SEM) a Francia con el objetivo de recuperar la capacidad de ataque aeronaval. Sin embargo, las aeronaves nunca llegaron a incorporarse al servicio operativo por la falta de componentes críticos y repuestos.
El retiro definitivo se enmarca ahora en el Plan Dédalo, un programa de modernización de la Aviación Naval que contempla una reorganización de sus unidades, actualización de infraestructura e incorporación de nuevas capacidades para los próximos años.
Entre los nuevos medios previstos aparecen los P-3C Orion para exploración aeromarítima, los B-360, helicópteros Leonardo AW-109 y vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT. El proceso también contempla el retiro progresivo de otros sistemas que llevan décadas en servicio.
Así, la baja de los Súper Étendard representa el final de una etapa de más de cuatro décadas para la Armada Argentina. Aunque los aviones llevaban años sin volar, su historia quedó definitivamente vinculada con Malvinas y con dos de los ataques más importantes de la aviación naval argentina durante el conflicto de 1982.
