Economía

Señales contrapuestas: progreso en ingresos por dólares y retos inflacionarios en Argentina

Un dato clave reveló un aumento positivo para la administración: el Índice de Confianza en la gestión del Gobierno, medido por la Universidad Torcuato Di Tella, creció un 6,4%. Sin embargo, otros dos indicadores del mismo conjunto presentan resultados dispares: uno muestra una expansión económica del 0,8%, mientras que el otro revela una disminución en la confianza del consumidor del 1,08%.

El nuevo indicador destaca la perspectiva de los jóvenes, ya que el apoyo del grupo de 18 a 29 años escaló un 66,6%, alcanzando 2,8 puntos.

Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cia, señaló que “el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de 6,4% en agosto casi compensó completamente la caída del mes anterior, que había marcado un mínimo histórico en la gestión de Milei”. Este repunte superó las proyecciones, considerando el retroceso del 1,1% experimentado en el mismo periodo. El indicador se coloca en 41,2 puntos (con una base de 100), lo que implica una disminución en comparación al mismo mes del año pasado, aunque supera los valores registrados en la misma época de los últimos cuatro mandatos presidenciales.

En el ámbito internacional, la situación continua siendo desfavorable, con una noticia de doble filo. El mercado ha normalizado la tensión con Irán y la inestabilidad en el tránsito de cargueros por el estrecho de Ormuz, manteniendo el precio del petróleo Brent cerca de los 93 dólares, a pesar de una caída del 2,43% en la jornada anterior. Este hecho podría impactar en los precios internos de los combustibles y, al mismo tiempo, favorecer el ingreso de dólares, aunque representa un nuevo obstáculo para que la inflación descienda a los niveles que el Gobierno desea.

Uno de los principales problemas radica en la dificultad que enfrenta la administración de Estados Unidos para reducir la tasa de los bonos del Tesoro a largo plazo. Ayer, la tasa de retorno del título a 10 años se situó en el 4,70%, un nivel excesivamente elevado que refleja la desconfianza de los inversores en la deuda estadounidense. Esta tasa se convierte en la referencia para calcular el riesgo país; si Estados Unidos presenta cifras altas, aumenta el riesgo país de otras naciones.

Además, esta situación ha debilitado al dólar, impulsando a algunos países a reinvertir en oro para fortalecer sus reservas. Ayer, el metal precioso alcanzó su nivel más alto en tres meses, y algunos analistas proyectan que podría llegar a 5.000 dólares por onza a fin de año, e incluso 5.400 dólares en octubre de 2027. En la última jornada, cerró a 4.680 dólares y en el mercado overnite, subía casi un 1% hacia los 4.750 dólares.

Las reservas internacionales brutas de Argentina se vieron beneficiadas por la subida del oro y la caída del dólar global, incrementándose en 123 millones de dólares, alcanzando los 50.776 millones.

La actual guerra sin enfrentamientos directos ha entrado en una fase de represalias económicas con elevados costos, pues Estados Unidos amenazó con sanciones a naciones que colaboran con Irán, incluyendo en su lista a China, India y Alemania. La moneda iraní se desplomó a su mínimo histórico de 1,38 millones de riales por dólar.

Las recomendaciones de los bancos sobre acciones petroleras son comunes, proyectando un conflicto con menos hostilidades pero prolongado, con el petróleo cotizando por encima de los 90 dólares. Estados Unidos tendrá que asumir el costo en sus tasas de interés e inflación, lo que significa una caída en el salario real de los estadounidenses, repercutiendo globalmente a través de una disminución en la actividad.

Argentina enfrenta las consecuencias de estas mayores tasas, aunque los bonos soberanos han logrado navegar la situación en las últimas jornadas. Ayer, experimentaron un aumento promedio del 0,10%, aunque esto no fue suficiente para mejorar el riesgo país, que ascendió dos unidades hasta los 509 puntos básicos. Este ligero incremento indica que la mejora en la confianza gubernamental no ha influido en el ánimo de los inversores.

La atención se centra ahora en la crucial reunión de los miembros de la Reserva Federal de Estados Unidos, programada entre el 27 y el 29 de agosto en Jackson Hole, donde se abordarán temas como pagos digitales, criptomonedas y Fintech. Kevin Warsh, presidente de la Fed, hará uso de la palabra; aunque se espera que su discurso sea neutral, cualquier referencia a la inflación o tasas podría impactar las percepciones de los inversores. Hasta ahora, el 35% de los analistas pronostikan un incremento de tasas en septiembre.

En el Mercado Libre de Cambios (MLC), se transaccionaron 524 millones de dólares, con el Banco Central comprando 11 millones para evitar presiones sobre el tipo de cambio. El dólar mayorista superó sin dificultades el umbral de 1.500 pesos, cerrando en 1.510 (+0,7%). En la plaza financiera, el MEP y el contado con liquidación (CCL) finalizaron en 1.538 y 1.599 pesos, respectivamente, mientras que el dólar blue se incrementó 15 pesos, alcanzando los 1.565 pesos.

La consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, destacó que “a pesar de la debilidad de las principales monedas de la región frente al dólar, el volumen de operaciones en futuros creció a 1.366.575 contratos, y también en bonos soberanos dollar linked en BYMA (t+1), donde se negociaron 296 millones de dólares, el mayor registro desde el 4 de agosto. En futuros, el vencimiento de fin de agosto sufrió un desarme de 82 millones de dólares con una disminución en su tasa implícita de 1.159 puntos básicos a 12,8% TEA, acompañada de una presión alcista sobre el spot”.

Añadió que “si consideramos el incremento en el volumen operado en bonos soberanos, especialmente el vencimiento de agosto, podríamos inferir que se trató de un cierre de posiciones cubiertas antes del fixing de la D31G6 programado para este miércoles. El ICG ha aportado, aunque el mercado sigue cauteloso. Es importante recordar que en el ámbito internacional se publicarán datos del PCE (que evalúa el gasto de los consumidores en Estados Unidos) y evento en Jackson Hole, entre otros, y localmente ya se ha comenzado a notar la demanda por desarme de posiciones cubiertas”.

Por otro lado, un informe de Adcap Grupo Financiero subrayó cuatro indicadores a tener en cuenta esta semana: actividad, frente fiscal, calidad crediticia y liquidez. El primero, correspondiente a la actividad de junio, mostró un rebote tras dos meses de caídas, aunque no suficiente para modificar la tendencia de un segundo trimestre débil. El segundo referente, el resultado fiscal de julio, confirmó que el ancla fiscal sigue firme, aun con una base de ingresos aún frágil.

“La tercera señal, referida a la calidad crediticia, mostró una primera señal de estabilización en la morosidad, aunque los niveles siguen siendo altos y muy dispares. Por último, la liquidez exhibe señales de que el BCRA ha retomado un papel más activo en la gestión de las condiciones de financiamiento para evitar un nuevo aumento de las tasas cortas. La licitación de esta semana será clave para evaluar tanto la estrategia del Tesoro como el apetito del mercado por bonos de mayor duración”, destacó el análisis.

A su vez, el S&P Merval de las acciones más relevantes experimentó una recuperación del 2,8% en pesos y del 2% en dólares, impulsado principalmente por el sector bancario. Supervielle creció un 8,3%; Banco Macro, un 5,4%; BBVA, un 5,1% y Galicia, un 5%.

Así, comenzó una semana complicada con buenos resultados. En el mercado overnite, los índices de las Bolsas en Nueva York evidenciaban una leve recuperación. El petróleo volvió a ascender, negociándose un 0,50% más, mientras que el oro incrementaba su valor en un 0,70%. El Bitcoin, con miras a futuras regulaciones, estaba a punto de superar los 80.000 dólares y el dólar mantenía un comportamiento estable frente a otras divisas.