Un grupo de empresarios argentinos que reside en Uruguay desde hace más de diez años formalizó ante las autoridades nacionales y departamentales un plan que requerirá una inversión de USD 42,5 millones. Gianfranco Macri, hermano del exmandatario Mauricio, junto a sus socios Pablo Rubio y Mariano de Llano, se reunieron en la Torre Ejecutiva con el presidente Yamandú Orsi y el intendente de Maldonado, Miguel Abella, para detallar la iniciativa. Durante el encuentro, se confirmó que las obras comenzarán este año.
El proyecto, en manos de la firma Manantiales Golf SAD, consta de dos elementos principales: un campo de golf de 27 hoyos abarcando casi 100 hectáreas y un Centro de Sport & Wellness de 3.000 m² cubiertos. De la inversión total, USD 30,3 millones se destinarán al campo de golf y al Club House, mientras que los USD 12,2 millones restantes irán al Sport & Wellness Center. Este emprendimiento se centra exclusivamente en la infraestructura deportiva, excluyendo otros desarrollos inmobiliarios asociados.
El campo de golf ofrecerá tres circuitos independientes de nueve hoyos, lo que facilitará la operación continua del club durante todo el año, la realización de torneos sin interrumpir la actividad de los socios y el mantenimiento sin tener que cerrar el campo entero. La planificación fue realizada por Randall Thompson y Kelly Blake Moran, de American Golf Design, con el master planning de C. Stuart Moore y la arquitectura de Martín Gómez Pustilnick. El mantenimiento agronómico será llevado a cabo por el mismo equipo que gestiona el Buenos Aires Golf Club.
Situado sobre la Ruta 104, el predio se encuentra a 12 kilómetros de José Ignacio, 18 kilómetros de Punta del Este, a media hora del Aeropuerto Internacional de Laguna del Sauce y aproximadamente 90 minutos de Montevideo.
El modelo de negocio prevé realizar 8.200 rondas de golf anuales de visitantes, de las cuales 2.100 se concentrarían entre abril y noviembre, que es la temporada turística más baja en Maldonado. Según las proyecciones, esta actividad podría generar alrededor de USD 1,5 millones anuales en gasto turístico adicional fuera del club, abarcando alojamiento, gastronomía, transporte y comercio. El objetivo es que la operación no dependa únicamente de la temporada alta, sino que ayude a extenderla durante todo el año.
El Centro de Sport & Wellness funcionará los doce meses del año e incluirá un gimnasio de más de 1.000 m², piscina climatizada, spa, baño turco, espacios de coworking, “kids club” y servicios de fisioterapia, readaptación deportiva, nutrición y evaluación funcional. También dispondrá de canchas de tenis, pádel y fútbol, y un área de práctica techada.
La iniciativa busca construir una comunidad de hasta 1.500 socios entre adultos, jóvenes, niños, seniors y empresas, lo que implica una inversión aproximada de USD 28.300 por socio proyectado en relación al total de 42,5 millones de dólares.
Durante la fase de construcción, se prevé un pico de 320 puestos de trabajo directos, acumulando un total estimado de 785 puestos-año a lo largo del proceso. Una vez en funcionamiento, el club generará 100 puestos directos permanentes, además de 28 en el sector de gastronomía, hasta 36 empleos temporales en temporada alta y alrededor de 190 puestos indirectos en proveedores y servicios. La mayoría de los puestos permanentes requerirá perfiles técnicos en áreas como greenkeeping, agronomía, deporte, wellness y gestión de instalaciones.
El proyecto también incluirá tres escuelas gratuitas de formación: golf, caddies y greenkeeping, destinadas a jóvenes de Maldonado, con un costo operativo estimado en USD 85.000 anuales, financiados dentro de la operación del campo.
La ejecución está prevista para tres años: el primero se enfocará en movimientos de suelo, infraestructura y sistemas de riego; el segundo año integrará siembra y el proceso de grow-in, con la apertura de los primeros nueve hoyos y la construcción del Club House y el Sport Center. En el tercer año se concluirán los 27 hoyos, las canchas al aire libre y la entrega del complejo.
El sistema de riego se enmarca dentro de los costos del proyecto e incluirá lagos internos alimentados por agua de lluvia y escorrentía, evitando el uso de agua potable urbana. Habrá un circuito cerrado para reutilizar el agua, así como un sistema de telemetría que permitirá programar el riego según la humedad del suelo. Además, se prevé postular a una certificación ambiental internacional, como GEO Foundation o Audubon International, una vez finalizada la obra.