Los resultados indican que la expectativa generada por los partidos se integra con la rutina laboral de una manera más armoniosa de lo que se podría suponer. En situaciones donde un partido crucial coincide con el horario laboral, el 56% de los encuestados manifestó que continúa trabajando sin alteraciones; un 26% afirmó que sigue el partido de manera ocasional mientras realiza sus tareas; el 13% solicitó permiso para verlo, y solo un 5% admitió que interrumpe su trabajo durante ese periodo.
La disposición a cumplir adecuadamente con la jornada laboral también se evidencia en una notable disminución de las inasistencias. El 89% indicó que nunca faltaría al trabajo para ver un partido del Mundial; el 10% consideró que solo lo haría en caso de un encuentro decisivo y únicamente el 1% manifestó que se ausentaría para seguir cualquier partido del torneo.
Incluso ante la posibilidad de una final, el comportamiento general no presenta grandes cambios, ya que el 62% aseguró que trabajaría como lo hace habitualmente; el 35% solicitaría verlo desde su lugar de trabajo; el 2% se ausentaría alegando enfermedad, y apenas el 1% afirmaría que renunciaría.
Además de mantener su productividad, los trabajadores perciben que el Mundial transforma el entorno en sus empresas. Para el 47%, mejora el clima laboral; el 36% sostiene que no hay variaciones; el 14% considera que depende del rendimiento del equipo nacional, y solo el 3% opina que empeora la situación.
Federico Barni, CEO de Bumeran, destacó que “los datos derriban el mito de que el Mundial impacta negativamente en la productividad”. Según sus palabras, “lo que cambia durante el Mundial no es la productividad, sino la conversación. La ilusión compartida es una gran oportunidad para humanizar los equipos y fortalecer de manera espontánea la cultura organizacional. Las personas no trabajan aisladas, trabajan en comunidad y rinden mejor cuando sienten que forman parte de algo”.
A pesar del entusiasmo que genera la Copa del Mundo en la mayoría de los argentinos, el 65% de los trabajadores afirmó que en sus empresas no se registran modificaciones durante el torneo. Entre las organizaciones que sí implementan cambios, el 65% permite ver los partidos de la Selección, el 45% organiza espacios comunes para disfrutar de los encuentros, el 26% tiene televisores disponibles para la transmisión del Mundial, el 12% ofrece jornadas de trabajo remoto cuando juega Argentina y el 8% aplica otras medidas.
Por otro lado, el 68% de los expertos en Recursos Humanos declaró que no está preocupado por una posible caída de la productividad durante el Mundial, mientras que el 45% opinó que el torneo, incluso, eleva la motivación del equipo. Entre quienes identifican algún efecto en el rendimiento, el 56% sostiene que es negativo, el 33% considera que es positivo, y el 11% señala que no genera cambios significativos.
Los especialistas han advertido, sin embargo, que el entusiasmo tiene límites. El 49% indicó que ha notado más ausencias en partidos importantes, y el 73% afirmó que las faltas injustificadas reciben algún tipo de sanción. No obstante, la imagen general del estudio refleja que, para la mayoría de los trabajadores argentinos, la pasión por el Mundial se combina con la rutina laboral de una forma más positiva de lo que revelan ciertos prejuicios.
